Aunque transcurrieron varios años, aún recordamos a Luis Castañeda como Alcalde de Lima.
Castañeda tuvo dos momentos: el primer “castañedismo”, entre 2003 y 2010, caracterizado por la construcción e inauguración de grandes obras públicas que embellecieron la ciudad, perfil político bajo (Castañeda fue apodado “El mudo”), alta popularidad y una supuesta eficacia en la gobernanza de la ciudad. El segundo “castañedismo”, entre 2015 y 2019, fue una época de obras públicas escasas y cuestionadas, mala imagen pública y baja popularidad, ineptitud gubernamental (¿recuerdan la infausta frase de un funcionario “castañedista”: el puente no se cayó, se desplomó?) y denuncias por corrupción administrativa.
Ha surgido al “porkismo”, en alusión a Rafael López Aliaga, quien es Alcalde de Lima hace casi dos años, autodenominado Porky. López Aliaga ha expresado públicamente que admira al difunto Castañeda (develó una horrible estatua suya en el Cercado de Lima), bajo el cual fue regidor metropolitano. El “porkismo” es la continuación del segundo “castañedismo”, pero envilecido.
¿Cómo sería el “porkismo”?. No cree en la Constitución de 1993 ni en las instituciones y el imperio de la ley. Tampoco en los contratos-leyes (López Aliaga no ha renunciado a “cargarse” las dos concesiones viales en la ciudad), la libertad de empresa, la propiedad privada ni el equilibrio presupuestal. Es identitario: cree en la guerra político-ideológica entre los “buenos peruanos”, “patriotas” creyentes en la vida y la familia, y los despreciables agentes del globalismo izquierdista. Promete mucho, pero hace poco o nada.
Dos ejemplos: el proyecto Vía Expresa Sur. Los funcionarios “porkistas” se pasean por los medios de comunicación asegurando que la mentada obra pública empezará pronto a construirse, pero ni siquiera hay expediente técnico. Sin embargo, han demolido cuánto predio tenían enfrente, incluso habitados por propietarios, con el eufemismo de la “recuperación de terrenos municipales”.
Falta un kilómetro de terrenos “a recuperar”, donde están tres escuelas privadas pudientes, una parroquia católica, predios propiedad de dos grandes empresas y la sede de una dependencia del Ministerio de Salud. La comuna capitalina, que ha dejado sin viviendas a cientos de familias sin indemnizarles, ahora sí estaría dispuesta a expropiar y pagar justiprecio. Cuando el proyecto Vía Expresa Sur fue una iniciativa privada, la concesionaria vial había previsto la expropiación de casi novecientos predios. Ahora los funcionarios “porkistas” sólo prevén una treintena. No obstante, López Aliaga ha dicho públicamente que no expropiará ni pagará justiprecios. Alega que todos son “terrenos municipales”. Creo muy pronto habrá litigios en el Poder Judicial.
Otro ejemplo del “porkismo”: el noticiero digital La Encerrona denunció que López Aliaga habría negociado con el grupo empresarial argentino La Nación, propietario del emblemático diario La Nación en Argentina, para construcción, operación y mantenimiento de un gran estadio de conciertos, similar al Movistar Arena en Buenos Aires, durante treinta años, dentro de los terrenos del zoológico Parque de las Leyendas.
El mismo López Aliaga que planea demoler el anfiteatro del Parque de la Exposición pretende beneficiar a un holding extranjero, a costa de los animales de un zoológico y una zona arqueológica, con la excusa de la cultura. Tampoco ha habido consultas con los vecinos del Parque de las Leyendas ni con la Municipalidad Distrital de San Miguel.
Pese al
negro horizonte de Perú, ¡feliz Año Nuevo para todos!.
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