Factor Cerrón

 

El corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, rompería definitivamente con el “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República.

Según la última edición del semanario editado por el periodista César Hildebrandt, Cerrón, comunista estalinista, está considerando seriamente expulsar de su movimiento político al “hombre sin sombrero”. Al fin de cuentas, desde semanas atrás Cerrón ha expresado públicamente sus diferencias con el individuo que él ayudó a instalarse en el Palacio de Gobierno y sus congresistas adictos han dicho reiteradas veces que ellos ya no son “oficialistas”.

El “hombre sin sombrero”, antes que vistiera sombrero, fue afiliado por Cerrón a su movimiento político para que pudiera ser candidato presidencial, a causa de una exigencia legal. Las sonrisas y el apretón de manos entre ambos retratados en una conocida fotografía de 2020 parecen haber quedado en el olvido. Cerrón es un comunista doctrinariamente formado en Cuba. El “hombre sin sombrero” es un “comunista de manual”: se acercó al comunismo de línea maoísta a través del sindicalismo magisterial. La expulsión sería un camino sin retorno para los dos.

¿Por qué Cerrón expulsaría al “hombre sin sombrero”?. Cerrón habría entendido hace tiempo que su movimiento político necesita “acumular fuerzas” para convertirse después en una fuerza hegemónica capaz de llevar a cabo el “proyecto revolucionario”: “cargarse” la democracia restaurada en 2001 y el modelo económico heredado de la década de 1990. Las elecciones municipales y regionales serían decisivas. Obtener gran número de alcaldías y varias presidencias regionales convertiría a su movimiento político en la “vanguardia revolucionaria”.

Sin embargo, los escándalos políticos y las denuncias por corrupción administrativa que cada vez hunden más en el descrédito y el repudio masivo al “hombre sin sombrero” y su putrefacto Gobierno pueden haber hecho percatarse a Cerrón que en las elecciones municipales y regionales su movimiento político recibiría una “paliza” y su liderazgo quedaría demasiado debilitado. Sería mejor para él romper con el “hombre sin sombrero” y que el hundimiento de éste no le arrastre.

De acuerdo al semanario de Hildebrandt, Cerrón ya no descartaría respaldar con los votos de sus congresistas leales una posible destitución del “hombre sin sombrero” en el Congreso. Incluso estaría en conversaciones con opositores “de derecha” y algunos “centristas”. Habrían dado los primeros pasos hacia la caída del “hombre sin sombrero”, para lo cual la elección de la nueva Mesa Directiva del Congreso es crucial. Los opositores necesitarían tener, al menos, 70 votos en la Cámara para que Cerrón les permita alcanzar el mágico 87 de la destitución.

No creo Cerrón “se cargaría” al “hombre sin sombrero” gratis. Algo pediría: ¿participar en un Gobierno interino?, ¿el compromiso político por una nueva Constitución?, ¿cuotas de poder?. ¿Qué estarían los opositores dispuestos a dar a Cerrón por sus votos en el Cámara?, ¿qué estaría dispuesta gran parte de la ciudadanía a aceptarle a cambio?.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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