Si usted cree que Perú es comparable a México, Honduras, Chile o, recientemente, Colombia, se equivoca. Ninguno de esos países tiene encaramada en el poder una izquierda radical “hazmerreir”.
Iniciamos con el “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República. El fin de semana pasado estuvo en Tacna. Abrió la boca y se refirió a los “ciudadanos de Tarapacá” como si hablase del Perú. Pese a que se jacta en cuánto ámbito puede que es un maestro rural, el “hombre sin sombrero” no sabe que la ciudad de Tarapacá, fundada en 1536, perteneció a la provincia de Tarapacá desde 1837 y, a partir de 1853, al departamento de Moquegua junto con las provincias de Moquegua, Tacna y Arica. Muchos menos sabe que en 1878 el Congreso creó el departamento de Tarapacá, que incluía las provincias de Iquique y Tarapacá. Lo peor: parece desconocer que estas entidades territoriales se perdieron tras la guerra contra Chile. Para colmo, en Arequipa, el “hombre sin sombrero” dijo que la guerra en Ucrania no afectará al Perú, porque “nos hemos vacunado” contra el COVID-19. No sabe de ciencias, no sabe de humanidades. ¿Qué sabe entonces?.
Su Ministro del Interior no se queda atrás. Es un incapaz de asumir responsabilidad política por los fugados, a quienes el Poder Judicial ordenó detención preliminar por pedido del Ministerio Público, en relación a casos de corrupción administrativa que implican al Gobierno nacional. Ante la probabilidad de una inminente moción de censura en la Cámara, el Ministro del Interior publicó un mensaje en su cuenta de la red social Twitter, donde pide a Dios que le permita aplicar en el Perú las mismas estrategias anti-criminalidad que en El Salvador aplica el gobierno de Nayib Bukele. A más de alguien en la opinión pública le ha dado un patatús: Bukele, un autócrata narcisista, fanático de las criptomonedas, es señalado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a causa de la brutalidad de su gobierno (con militares y regímenes de excepción) al enfrentar las salvajes pandillas salvadoreñas, las “maras”. Se ha “cargado” a sus opositores en la Asamblea Legislativa y la Corte Suprema de Justicia y es enemigo confeso de la libertad de expresión. Los Estados Unidos también lo tienen en la mira por sus actos de corrupción administrativa. ¡Vaya referente!.
No faltaba más, el Presidente del Consejo de Ministros. Ante el incesante incremento de precios de los combustibles, por el difícil contexto económico internacional, y la pronta reclasificación de la venta de combustibles (un decreto supremo del gobierno de Francisco Sagasti el año pasado impondrá la venta de sólo dos tipos de combustible: regular y premium), el viejito “hitleriano” nos recomendó desde su cuenta en Twitter convertir la matriz energética de nuestros automóviles a gas natural vehicular. No mencionó que la conversión cuesta entre cuatro a cinco mil soles. Como si fuera publicista amateur, nos dijo que podríamos ahorrar desde 5.00 hasta 25.00 soles por galón. Si para usted ese mensaje no fue una burla, no sé qué pueda serlo.
Son pura
gentuza.
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