Con Venezuela

 

En Venezuela la dictadura de Nicolás Maduro consumó su última infamia.

Tras perpetrar un nauseabundo fraude en los comicios presidenciales del año pasado, en una deslucida ceremonia oficial en el Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo en Caracas, Maduro se juramentó para un tercer mandato. Según él, bajo la (violada) Constitución de 1999.

A esa pantomima de republiquita bananera, no realizada en el tradicional Salón Protocolar, no asistió ningún jefe de estado latinoamericano, excepto el pederasta Daniel Ortega, dictador de Nicaragua, y Miguel Díaz-Canel, apparátchik comunista y jefe de la dictadura cubana. Otros países enviaron delegados de segundo o tercer orden. No estuvieron los casi trescientos diputados a la Asamblea Nacional (no iban a caber) ni los gobernadores y alcaldes. Un evento surrealista, donde no hubo “pueblo”. Más parecía un encuentro de pandilleros en el vecindario.  

Esta aberración de Maduro es repudiada por los Estados Unidos, la Unión Europea, casi toda América Latina y más países en el mundo. Sin embargo, la izquierda radical latinoamericana celebra. No podían faltar los “rojos” peruanos. Maduro invitó para su ilegítima juramentación y un “Festival Mundial Antifascista” en Caracas a una delegación peruana compuesta por congresistas y activistas de izquierda radical, la mayoría de ellos cercanos al corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, comunista estalinista, más de un año prófugo de la justicia.

Exceptuando al ex congresista Richard Arce, “rojos” y “rojimios” en Perú felicitaron a Maduro por su “reelección”, aseguran que Venezuela no es una dictadura, consideran a Maduro un “demócrata” y niegan que haya censura, represión, persecución política y presos políticos. Aunque esta actitud no sorprende, hay quienes en la opinión pública creen que esta genuflexión a Maduro no es únicamente por motivos ideológicos. ¿Cuántos petro-dólares venezolanos habrán fluido hasta Perú para financiar a la izquierda radical desde el retorno a la democracia en 2001?.

Para colmo, algunos “rojos” peruanos son tan caraduras que minimizan las violaciones a los derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad perpetrados en Venezuela (por algo Maduro tiene expediente abierto en la Corte Penal Internacional), pero chillan por los muertos, “asesinados” por las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, durante los “conatos de revuelta” y los “focos insurreccionales” surgidos en el país tras la caída del incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo el 07 de diciembre de 2022.

En cuanto a los sectores “de derecha”, quienes se han manifestado contra Maduro, incluida una protesta callejera afuera de la vacía embajada venezolana en Lima (Maduro rompió relaciones diplomáticas con Perú el año anterior), sólo creo en la honestidad de unos cuantos, quienes rechazan las dictaduras de cualquier signo ideológico. El resto aborrece a Maduro, pero enloquece por Nayib Bukele, quien ya es un dictador en El Salvador. ¡Hipócritas!.

De corazón, espero ver pronto el triunfo de la libertad en Venezuela.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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