El empresario Rafael López Aliaga tiene dos meses y medio como Alcalde de Lima.
Por desgracia, no veo en López Aliaga al “gestor” del que tanto se jactó los últimos años sino a un “chulo”, como uno de sus antecesores. A diferencia de aquél, quien se comportaba como un “chulo”, López Aliaga se comporta como un “chulo arrogante”.
¿Qué ha hecho López Aliaga?. Mucho anuncio y escasa acción. López Aliaga parece buscar el anuncio efectista para acaparar titulares noticiosos. Ante la emergencia climática que el país vive por el “ciclón Yaku”, también con un posible fenómeno de “El Niño Costero”, en vez de verlo participando en labores de “defensa civil”, López Aliaga se pasea por las televisoras privadas denunciando “actos de corrupción” de sus últimos antecesores (menos uno), reclamando dinero y peleándose con periodistas.
Dos acciones anteriores de López Aliaga me hacen prever que él acabará decepcionando a muchas personas: primero, el acuerdo del Concejo Metropolitano para declarar “intangible” toda la zona del Centro Histórico. Cierto, no puede permitirse que las turbas de izquierda radical destrocen propiedad pública o privada y dañen el ornato de la ciudad con violentas protestas.
No obstante, hablamos de un “acuerdo”, no una ordenanza municipal. Por tanto, es una norma de rango muy inferior y que dependerá su cumplimiento de la voluntad de López Aliaga y la colaboración de la Policía Nacional. Aun así, hay la posibilidad que una acción de amparo “se tumbe” el acuerdo y adiós “intangibilidad”.
La otra acción es conocida: en una obscena ceremonia dentro del Palacio Metropolitano y con Himno Nacional incluido, todos los regidores votaron la recisión de uno de los dos contratos de concesión vial en Lima. Hinchando el pecho, López Aliaga proclamó que “acabaron los peajes corruptos”, pero esa decisión demagógica tiene implicancias. Rescindir unilateralmente un contrato-ley viola la Constitución de 1993. Además, el contrato estipula la devolución completa de toda la inversión realizada por la concesionaria vial los últimos diez años, antes de tomar posesión de los peajes. Una cifra equivalente a siete mil millones de soles.
El presupuesto municipal anual para Lima Metropolitana no excede el millón quinientos mil soles y la comuna capitalina está endeudada desde la época de Susana Villarán. López Aliaga sabe, porque lo ha comunicado públicamente. ¿De dónde saldrá el dinero?. Si piensa litigar ante el Poder Judicial o tribunales arbitrales la cifra de devolución, perderá. Otra opción es buscar que el Ministerio de Economía y Finanzas suba el límite de endeudamiento para pedir préstamos ante la banca privada, pero eso degradará más la calificación crediticia de la Municipalidad Metropolitana de Lima elevando las tasas de interés y volviendo más cara su deuda. Si López Aliaga pretendiese que el Poder Ejecutivo pague a la concesionaria, sería una inmoralidad.
Ojalá no
llegue el momento cuando López Aliaga se arrepienta de haber ganado la Alcaldía
de Lima y los sectores “de derecha” se arrepientan de haberlo apoyado.
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