¡Cómo gusta a los sectores “de derecha” perder el tiempo en tonterías!, pienso.
Personajes como la congresista Rosangella Barbarán (una decepción como joven política) han puesto grito al cielo por una película dramática que está en la cartelera de las salas de cine: La piel más temida. Quien escribe no ha visto el filme (quizá lo vea), pero la temática me es familiar: el legado de la violencia política causada por el terrorismo comunista de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) en las décadas de 1980 y 1990.
¿Cuál es la principal crítica “de derecha” a la película?: “humaniza” a los senderistas. Por desgracia, los militantes, quienes voluntaria o forzadamente, se adhirieron a Sendero Luminoso eran seres humanos: tenían padres, hermanos, parientes, amigos. Tal vez, sin la vorágine violentista que el país vivió en esas décadas, hubiesen sido agradables de conocer y relacionarnos.
¿Cómo esos individuos fueron capaces de convertirse en terroristas o colaborar activamente con el terrorismo?. Por el comunismo, la ideología más perversa de la historia de la humanidad, con más de cien millones de muertos en el siglo XX. Lo que debiéramos preguntarnos (en cierta forma, lo preguntaba el Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación) es cómo una degenerada versión autóctona de la ideología comunista penetró la mente de cierta gente, al margen del sexo, la raza, el credo, el grado de instrucción o el nivel socioeconómico. Cuando hallemos la respuesta, estaremos “vacunados” como sociedad frente a la violencia política.
¿Por qué a sectores “de derecha” les molesta tanto la “humanización” de los terroristas de Sendero Luminoso y el MRTA?. No creo que se indignen si vieran un documental en televisión o el cine sobre el político ruso Vladimir Ullanov, alias “Lenin”, el padre del comunismo internacional: si el filme mostrase su lado más humano, no quitaría que fue uno de los mayores asesinos del siglo XX. Entonces, ¿dónde está la incomodidad?. Filmes como La piel más temida desbaratan el “relato heroico” que sectores “de derecha” insisten en enarbolar, donde la lucha antiterrorista fue una “cruzada patriótica” y todos los militares o policías que enfrentaron a los terroristas son “héroes”: incapaces de haber matado a sangre fría, torturado, ultrajado sexualmente, etc. Esos sectores “de derecha” se empeñan en “reescribir la historia” como parte de la batalla por la hegemonía política y cultural, pero los sucesos están documentados y la memoria aún está fresca.
Académicamente, no existe nada peor que la politización de la historia. Por eso sectores “de derecha” no entienden ni dejan entender a la sociedad que los años entre 1980 y el 2000, época de la violencia terrorista, fueron una TRAGEDIA para el país, cuyas secuelas políticas, económicas o sociales tardarán varias décadas y mucho esfuerzo superar.
Más allá de
una película basada en un guion, verídico o ficticio, prefiero el debate
alturado y la pluralidad de opiniones que las consignas o la “cancelación” de
la discrepancia.
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