Fin de la (buena) época de cooperación técnica internacional

 

La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, más conocida por sus siglas en inglés United States Agency for International Development (USAID), es una agencia de ayuda exterior de carácter no-militar.

Creada en 1961 por la administración John F. Kennedy, USAID es un cooperante internacional para países subdesarrollados o pobres en economía, agricultura, sanidad y política social. Especialmente, en América Latina, donde partidos políticos y activistas de izquierda radical siempre la consideraron un instrumento del “imperialismo yanqui”.

Como parte de la reestructuración del Gobierno federal en los Estados Unidos, la administración Donald Trump ha suspendido la cooperación técnica internacional de la USAID y evalúa la reorganización. Trump y sus subordinados en Washington creen que la USAID se ha “desviado” de los fines geopolíticos y estratégicos de los Estados Unidos. Es legítimo que la Casa Blanca y el State Department velen por lo que consideran el mejor uso del dinero de los contribuyentes estadounidenses.

En Perú la suspensión de los fondos de la USAID y la futura reorientación de éstos han causado mayor revuelo al esperado. El periodista Paolo Benza (aún espero su rectificación por haber dicho que la ex congresista Betsy Chávez era “moderada”) fue uno de quienes denunció cómo algunos medios de comunicación digitales de línea “progre”, que pregonaban “periodismo independiente”, recibieron dinero de la USAID y le cayeron con palo. Sin embargo, son los sectores “de derecha” quienes más baterías enfilan contra la USAID.

Pasada la euforia por la asunción de Trump y agotado el recurso retórico de las deportaciones (van cuatro grupos de peruanos deportados desde los Estados Unidos y están “calladitos”), los sectores “de derecha” se han agarrado de la USAID y sus “desvíos ideológicos” para arremeter -una vez más- contra las libertades de asociación y expresión, consagradas en la Constitución de 1993 (a estas alturas, es un estropajo maloliente), con proyectos de ley para controlar las fuentes de financiamiento e información de los medios de comunicación e iniciativas de comisiones investigadores para la cooperación técnica internacional o los organismos no gubernamentales (ONG) en el impopular e “ilegítimo” Congreso, so pretexto de la guerra político-ideológica contra sus enemigos “progres”.

Al margen de esa “batalla cultural”, en la cual alucinan los sectores “de derecha”, todo este asunto, a la gran mayoría de la ciudadanía le interesa un bledo. ¿USAID?, ¿qué eso?. ¿Cooperación técnica internacional?, ¿qué significa?. ¿Cómo una ley para “fiscalizar” ONG nos ayudará, por ejemplo, contra la delincuencia común y la criminalidad organizada, el costo de la vida o el desempleo?.

Dos décadas de democracia ininterrumpida y crecimiento económico convirtieron a Perú en un país de renta media. Tarde o temprano la cooperación técnica internacional se iba a reducir o desaparecería. Tal vez ya es hora que como país nos valgamos más de nuestros propios recursos, ¿no?. 

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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