Tigre rojo de papel

 

Hace mucho tiempo que la izquierda radical fantasea con recrear el célebre Paro Nacional de 1977.

En aquellos días, la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), la rama sindical del Partido Comunista de línea moscovita (el Moscú de la extinta Unión Soviética, por supuesto), convocó un paro nacional contra la “dicta-blanda” del general Francisco Morales Bermúdez para el 19 de julio de 1977. “Rojos” y “rojimios” no alentaron la paralización por la Asamblea Constituyente sino para exigir la renuncia de Morales Bermúdez. La izquierda radical aún respiraba los “vapores revolucionarios” de la dictadura del general Juan Velasco Alvarado, que había caído en 1975.

En esa época, la CGTP era la principal central sindical del país y junto a sus federaciones congregaba casi un millón de trabajadores sindicalizados. Entre choferes, obreros, mineros y hasta burócratas paralizaron casi completamente la economía del país durante un día. Tanto en la democracia de la década de 1980 como desde el retorno a la democracia en 2001, en una elemental dialéctica marxista, “rojos” y “rojimios” sueñan con un “paro nacional” contundente que derrumbe el “estado burgués/neoliberal” y permita la construcción de algún tipo de régimen socialista.

En la izquierda radical creyeron que el momento había llegado. También lo pensaron cuando la CGTP convocó un “paro nacional” en 2004, durante el gobierno de Alejandro Toledo, que decepcionó a todos. Hoy la Presidenta de la República está muy desprestigiada, el Congreso es “ilegítimo” y repudiado, la Constitución de 1993 es un adefesio, la descomposición institucional es seria y campea la corrupción administrativa, además de los problemas económicos y sociales.

Sin embargo, el paro nacional de la CGTP convocado para el 19 de julio de 2024 fue un absoluto fiasco. En pleno siglo XXI, la gran mayoría de la fuerza laboral peruana no está sindicalizada. La CGTP es un enorme cascarón vacío. Pocos, poquísimos trabajadores paralizaron actividades económicas. En otras ciudades, se sumaron ronderos, campesinado, frente de defensa (siempre listos para el bochinche) y demás izquierdosos, a quien nadie ha elegido y no representan a nadie. A su vez, en el Centro de Lima no había más de quinientos manifestantes circulando por la Plaza Dos de Mayo, la Plaza San Martín y el frontis del Palacio Legislativo. Ya la izquierda radical, por sí sola, perdió capacidad de movilizar masas.

Un factor más contribuyó al fracaso rotundo: la presencia de políticos. ¿Qué hacía allí la ex congresista Verónika Mendoza, comunista afrancesada y dos veces candidata presidencial?. Días antes Mendoza llamó públicamente a la “insurgencia”, pero nadie le tomó en serio. La ciudadanía no olvida su oportunista búsqueda por cuotas de poder y su silencio sepulcral cómplice durante el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo. Quizá Mendoza necesite otra derrota electoral más para entender que su momento pasó, si es que nunca llegó.

¡Aún hay quienes en sectores “de derecha” mueren de miedo con la izquierda radical!.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores