¿Por qué los sectores “de derecha” tienen tanto miedo al ex mayor Antauro Humala?. Un miedo semejante al cual tuvieron durante los dieciséis meses del incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo.
En esa época, a través de ciertos terminales mediáticos “de derecha”, se hablaba de “los asesores cubanos”, “los asesores venezolanos”, la inminente instauración de la dictadura y la pronta nacionalización de empresas, bla, bla, bla. Todo fue puro delirio ideológico, a causa de la ignorancia supina y la nula capacidad analítica. Hoy percibo algo semejante con “Antaurito” (¡me encanta decirle así!): fusilará a tutilimundi (sueña con una orgía de sangre), expulsará del país a todos los "extranjeros" (incluiría los descendientes de inmigrantes), recluirá a gays y lesbianas en "campos de concentración", nacionalizará las empresas con capital extranjero (no detalla hasta cuál porcentaje del accionariado), declarará la guerra a Chile (cree le ganaría) y demás tonterías racistas, xenófobas u homófobas que repite este lunático fascistoide.
Paradójicamente, los sectores “de izquierda” no temen a “Antaurito”. Tal vez, porque lo conocen bien y saben que es un FRACASADO. “Antaurito” fracasó como militar, porque nunca fue su vocación profesional. Su propia madre (quien en paz descanse) confesó públicamente que a “Antaurito” lo metieron a la Escuela Militar de Chorrillos por “revoltoso” para que “se disciplinara”. “Antaurito” fracasó como líder político, porque sus batallones de reservistas nunca pasaron de varios cientos de hombres, que fueron menguando, y sus socios políticos, los ex congresistas José Vega y Virgilio Acuña, lo consideran un “díscolo”. “Antaurito” también fracasó como levantisco, porque la asonada de Andahuaylas en 2005 fue un fiasco: no consiguió ninguno de los objetivos políticos planeados y se llevó por delante la vida de cuatro efectivos de la Policía Nacional. A su vez, “Antaurito” fracasó en presentarse como “héroe popular” (gran parte de la ciudadanía continúa viéndolo como un chiflado), fracasó como pensador (creo no vendió ni quinientos ejemplares de su libro en 2013) y hasta fracasó en su intento por salir de la cárcel antes de tiempo: salió con la condena casi cumplida. Fracasó hasta en su propia vida familiar: peleado con sus hermanos, disgustado con su padre, distanciado de su ex esposa, alejado de sus hijos.
Sin embargo, ¿por qué los sectores “de derecha” siguen temiendo a “Antaurito”?. Quizá, porque suelen percibir a los militares, activos y retirados, como “súper hombres”: inteligentes, astutos, disciplinados. Un mito que el mismo “Antaurito” desmiente: él no es inteligente (se cree una luminaria), no es astuto (¡gracias a Dios!) ni disciplinado. También habría una motivación prejuiciosa en el miedo a “Antaurito”. No me sorprendería que, en su interior, alguno de esos atemorizados diga: esos malditos cholos y serranos son unos ignorantes que votarán por “Antaurito” y el país se irá a la m...
Habría, además, un deseo inmovilista: para los sectores “de derecha”, “Antaurito” es un recordatorio que Perú es un país que no comprenden y, difícilmente, lo comprenderán. “Antaurito” les hace recordar que Perú es un país con muchísimos problemas, pese a los avances económicos y sociales de las dos últimas décadas. También les recuerda que ya no es posible retornar a esa realidad que el politólogo Carlos Meléndez denominaba “estabilidad a la peruana”: política y economía por cuerdas separadas, vaivenes políticos y casos de corrupción administrativa tolerados a cambio de crecimiento económico y desarrollo humano. Estamos finalizando el ciclo político que comenzó con la transición a la democracia en 2000 y 2001.
Quien
escribe no teme a “Antaurito” sino a la incertidumbre del nuevo clico político
que muy pronto comenzará.
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