La congresista Rosangella Barbarán, futura candidata a diputada, ha inaugurado su podcast en la red social YouTube.
Barbarán, un producto de la “Escuelita Naranja”, creación de su icónica lideresa “de derecha” (ustedes saben de quién hablo) para “formar” juventud en 2020, época de confinamiento por la pandemia viral COVID-19, pretende atraer voto joven para las elecciones generales del próximo año. Otras formaciones políticas en los sectores “de derecha” también están recurriendo a crear contenido digital, convencidas que así atraerán a una juventud cada vez más desencantada de la política.
En Argentina, el entonces diputado Javier Milei ganó las elecciones generales de 2023 con mucho apoyo juvenil. A diferencia de los políticos habituales, Milei aparecía con su clásica casaca de cuero negro y hablaba de “las ideas de la libertad” y volver a hacer grande nuevamente al país, con constantes referencias al pasado argentino como potencia económica emergente (a inicios del siglo XX, Argentina fue uno de los ocho países más ricos del mundo), que ha tenido décadas de lento y persistente declive. Especialmente, Milei vendió a esa juventud desencantada y, al mismo, furiosa con el statu quo “una ilusión”, “una esperanza”, “un sueño”: Argentina puede ser distinta, Argentina puede ser un mejor país para los argentinos. Un país de oportunidades para los jóvenes. Muchos jóvenes, entre 16 y 30 años de edad (sobre todo, varones), pertenecientes a distintas clases sociales y localidades, que tenían muy vívido el corrupto y empobrecedor kirchnerismo izquierdista, votó -y ha seguido votando- masivamente por Milei.
En contraste, ¿qué tienen los sectores “de derecha” en Perú para “enamorar” a una juventud escéptica de la política?. Han surgido numerosos sitios de podcast y mucho contenido “de derecha” en las redes sociales Facebook, X (otrora Twitter), Instagram o TikTok, pero son sólo la tribuna de alguien diciendo tonterías o defendiendo a algún político. Eso puede conseguir muchas vistas y también varios “Me gusta”, pero no votos.
Quizá el mayor problema de los sectores “de derecha” es que, constantemente, están mirando hacia el pasado cuando no hay mucho que ver en el pasado. El (ahora envejecido) modelo económico heredado de la década de 1990, aplicado bajo la democracia restaurada en 2001, dio a Perú los mejores años de toda nuestra historia republicana: crecimiento económico, reducción de la pobreza, mayor desarrollo humano, mucha prosperidad, cierta estabilidad política. Por supuesto, hubo problemas que nunca se resolvieron. Perú, que siempre ha sido un país pobre y atrasado, desde inicios del siglo XXI, recién comenzó a enriquecerse y modernizarse.
Si los sectores “de derecha” reniegan de la mejor época de Perú, ¿qué pueden ofrecer a la juventud?, ¿el retorno al autoritarismo, el populismo y el patrimonialismo?. ¿A esa juventud, que en los últimos cinco años ha visto cómo el país se deteriora más y más, a cuyo deterioro han contribuido esos sectores “de derecha” desde la intentona golpista del 07 de diciembre de 2022, se la convencerá hablándole constantemente de un pasado nada glorioso que no vivió?.
Para esos
jóvenes, la dictadura del general Juan Velasco Alvarado en la década de 1970 o
la violencia terrorista en la década de 1980, temas que obsesionan a los sectores
“de derecha”, son hechos (mal) narrados en los libros de historia, sin relación
actual con la juventud. ¡Ahí está la gran diferencia con Milei!.
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