Crueldad fujimorista ("ESPECIAL")

 

Aprovechando que el país estaba distraído por los partidos finales de fútbol de la Copa América y la Eurocopa o por el intento de magnicidio en los Estados Unidos, el fujimorismo anunció que el ex dictador Alberto Fujimori será su candidato presidencial para 2026.

En realidad, la hija mayor del ex dictador, Doña Keiko, ex congresista y tres veces candidata presidencial, había insinuado la intensión desde semanas atrás. Aparentemente, nadie la tomó en serio. Con el anuncio oficial mediante la red social X (otrora Twitter), más de uno en la política y la opinión pública se lo ha tomado en serio.

Llama la atención que Doña Keiko diga que ella y su padre “decidieron” que él sea candidato. En pocas palabras, dentro del fujimorismo no hay ni habrá jamás elecciones primarias para definir la candidatura presidencial: la designación es un “privilegio familiar”. Tampoco debiera sorprender. Doña Keiko no es la política francesa Marine Le Pen, quien no está rodeada de oportunistas y sinvergüenzas desesperados por obtener una senaduría o una diputación en las elecciones generales de 2026 y necesitan una candidatura presidencial potente que pueda jalar las listas parlamentarias.

Fujimori no puede postular a ningún cargo de elección popular: una aclaración sostenida hasta por abogados o juristas a quienes nadie puede tildar de “anti-fujimoristas”. Simplemente, el ex dictador fue indultado, no amnistiado. Su condena de 25 años de cárcel por violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad está vigente, aunque él no esté preso. No tiene sus derechos políticos habilitados y tampoco podría ser inscrito como candidato ante el Jurado Nacional de Elecciones mientras no pague la reparación civil impuesta por el Poder Judicial (tal impedimento también se aplica para el ex mayor Antauro Humala, quien estuvo preso por la fallida asonada de Andahuaylas en 2005), conforme a la Ley que crea el Registro de Deudores de Reparaciones Civiles de 2019. Con este anuncio, Doña Keiko nos dice que en 2017 el gobierno de Pedro Pablo Kuczysnki fue “engañado” por su padre para ser indultado humanitariamente, so pretexto que estaba “muy enfermo”.

Hay un hecho de fondo tras este anuncio: Doña Keiko está manipulando políticamente a su padre. Le alimenta el ego (Fujimori siempre fue ególatra) y lo exhibe a través de las redes sociales haciendo demagogia para entusiasmar a las bases fujimoristas. Lo anuncia como candidato presidencial sabiendo que el Jurado Nacional de Elecciones lo rechazará. Sin embargo, no sorprendería que Doña Keiko intente usar a su padre como “amuleto de buena suerte” para apuntalar una posible cuarta candidatura presidencial (simultánea a una candidatura senatorial, por si las moscas), conociendo que él es más popular que ella para las bases fujimoristas.

Hace varios días Fujimori sufrió un accidente y se fracturó los huesos de la cadera. Para un anciano casi nonagenario, la rehabilitación será lenta. Requiere cuidados especiales y reposo. No obstante, la hija buscaría que su padre la acompañe en los recorridos de campaña y los mítines políticos. Por tal pretensión, Doña Keiko está mostrando su lado más escalofriantemente cruel. La familia Fujimori siempre fue bastante disfuncional, pero quien escribe presintiera que Doña Keiko se está “vengando” de su padre, porque nunca fue su hija preferida ni la ungió nunca como su heredera política.

Tras ver y oír una entrevista televisada que el periodista Humberto “Beto” Ortiz a Doña Keiko en 2017, concluí que ella no merece la Presidencia de la República. Siete años después vuelvo a la misma conclusión. Ojalá Perú se libre muy pronto de políticos siniestros como ella.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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