Chamo, Nicolás Maduro no

 

Definitivamente, la izquierda radical peruana no tiene remedio.

A través de las redes sociales Facebook y X (otrora Twitter), además de los medios de comunicación, el Presidente Regional de Junín comunicó su deseo de invitar al dictador venezolano Nicolás Maduro para las celebraciones por el bicentenario de la Batalla de Junín de 1824, uno de los dos enfrentamientos armados decisivos para completar el proceso de Independencia de Perú.

La noticia causó cierto revuelo. La Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso citó al mandatario regional para que explique su propuesta de invitación. También citó al Ministro de Relaciones Exteriores. Ante los cuestionamientos políticos y mediáticos, el aludido presidente regional juninense comenzó a matizar su iniciativa: reconoce que él no tiene facultad de invitar gobernantes extranjeros sino la Presidenta de la República, dice que tampoco tendría problemas si fuese invitado el presidente argentino Javier Milei, etc.

La comparación entre Maduro y Milei es el típico maniqueísmo “rojo”. Milei no tiene abierta una investigación en la Corte Penal Internacional por violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. Milei no tiene más de trescientos presos políticos en las cárceles. La cabeza de Milei no vale quince millones de dólares: cifra ofrecida de recompensa a su captura por el Justice Department de los Estados Unidos, que lo vincula con narcotráfico y crimen organizado. Por supuesto, Milei no preside una dictadura corrupta, represiva, enemiga del periodismo libre y empobrecedora, que ha empujado a más de ocho millones de sus compatriotas al exilio.

Cuando reporteros preguntaron al Presidente del Consejo de Ministros si el Gobierno nacional invitaría a Maduro para las celebraciones por los bicentenarios de las batallas de Junín y Ayacucho, no dijo sí o no. Posiblemente, dirá no para no enfurecer a los sectores “de derecha”.

A la izquierda radical le fascina Maduro. Si ningún pudor, congresistas “rojos” festejaron recientemente en la embajada venezolana en Lima (¡maldita sea el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo que “normalizó” relaciones diplomáticas con la dictadura de Nicolás Maduro en 2021!) los veinticinco años de la asunción al poder del teniente coronel Hugo Chávez: el origen de la dictadura. En diciembre pasado, el embajador venezolano conferenció en el Palacio Legislativo sobre el polémico referéndum consultivo sobre el Esequibo.  

En 1974, durante los festejos por el sesquicentenario de la Batalla de Ayacucho, bajo la dictadura del general Juan Velasco Alvarado, la figura estrella del evento oficial no fue el debilitado y desprestigiado Velasco sino el descollante presidente venezolano Carlos Andrés Pérez.

Pese al mandatario juninense y la izquierda radical, hoy no es igual: la “Revolución Bolivariana” es enemiga de Perú desde el retorno a la democracia en 2001 (hacia Venezuela se escapó el ex asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos y allá fue capturado) y la gran mayoría de peruanos y peruanas repudia a Maduro.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Noviembre 1992 / noviembre 2020

Artículos COVID-19 (2020)

Artículos anteriores