Recientemente, el abogado y ex regidor metropolitano Fernán Altuve ha concedido dos interesantes entrevistas.
Primero, una entrevista en la edición dominical del diario La República. Después, otra entrevista durante la semana con la abogada Rosa María Palacios, con quien no es ideológicamente cercana. Altuve, allegado a la otrora dictadura de Alberto Fujimori, es un hombre “de derecha”. Personalmente, no me despierta demasiada simpatía. Especialmente, cuando publicó hace un par de años un malísimo libro sobre “los orígenes del pensamiento conservador en Perú”, entre fines del siglo XVIII e inicios del siglo XIX, en vez de -por ejemplo- escribir un ensayo sobre los sucesos de noviembre de 2020.
En ambas entrevistas, Altuve, quien acompañará al precandidato presidencial Phillip Butters y postulará como candidato senatorial para las elecciones generales del siguiente año, expresó algunas afirmaciones y reflexiones sobre el futuro político inmediato de Perú que conviene resaltar.
Primero, Altuve cree que es probable un triunfo electoral de algún candidato “de izquierda”. Por eso insiste en una especie de “frente” o “coalición” con orientación reformista. Percibe que el grueso de la ciudadanía pide “cambios”, mientras los sectores “de derecha” quieren preservar un status quo decadente.
Asimismo, al margen de los comicios presidenciales, Altuve está convencido que los sectores “de izquierda”, con uno o varias marcas, ganarán los comicios parlamentarios, a consecuencia de la dispersión del voto en los sectores “de derecha”. El próximo Congreso tendrá una clara inclinación “a la izquierda”, que intentará revertir buena parte de los actos legislativos que ha aprobado el putrefacto Congreso dominado por los sectores “de derecha” desde 2021.
A su vez, Altuve es muy crítico de la reforma a la Constitución de 1993 que restableció la bicameralidad (“cargándose” la voluntad popular libremente expresada en el Referéndum de 2018), aunque él no es opuesto a la existencia de dos cámaras legislativas. Altuve concuerda conmigo en que la reforma constitucional es tan mala que, muy pronto, originará conflicto entre senadores, diputados y quien ejerza la Presidencia de la República. Altuve afirma querer una senaduría para impulsar una nueva reforma constitucional.
Por último, Altuve insiste en la urgencia de reformar la bicameralidad restituida y modificar varios aspectos del sistema político (él es favorable a debatir el parlamentarismo en Perú, pese a que América Latina es presidencialista y los únicos países que ensayaron el parlamentarismo, Brasil y Chile, fracasaron), porque si no hay enmiendas, Perú entrará en una crisis constitucional que nos llevará, inevitablemente, a un “momento constituyente”. Él dice ver ya “la cabecita” del proceso constituyente, paradójicamente, impulsada -sin desearlo- por los sectores “de derecha”.
Discrepando
o no, reconozco en Altuve “honestidad intelectual”. Por desgracia, los sectores
“de derecha” lo ignorarán y seguirán atacándolo. Después del 28 de julio de
2026 éstos no digan que nadie les advirtió.
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