Ha aparecido un colectivo ciudadano llamado “Propuesta Ciudadana”, cuyo rostro más visible es una joven ingeniera llamada Natalia Rodríguez.
Este colectivo impulsa una iniciativa conocida como “La Propuesta”. ¿En qué consiste?. En la recolección de doscientas cincuenta mil firmas para entregarlas al Jurado Nacional de Elecciones y éste las entregue al Congreso con un proyecto de reforma constitucional para adelantar al siguiente año las elecciones generales previstas para el año 2026.
Según Rodríguez, este colectivo integrado mayoritariamente por jóvenes profesionales que se dicen “independientes” quiere que el país supere la crisis política acortando los mandatos del “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República y el Congreso. Al fin de cuentas, la consigna “Que se vayan todos” es popular entre la ciudadanía. No obstante, ningún periodista que ha entrevistado a esta chica le ha preguntado para qué la reforma si la Constitución de 1993 ya señala una línea sucesoria en la Presidencia de la República que nos lleva a nuevos comicios y qué sucedería si, aprobada la reforma constitucional, el “hombre sin sombrero” rehúsa convocar elecciones.
Rodríguez y su colectivo son libres de promover las iniciativas que deseen, conforme a ley. De igual modo, lo hace el joven abogado Lucas Ghersi, hijo del ex diputado Enrique Ghersi, recolectando firmas para una reforma constitucional que impida activar un proceso constituyente. Personalmente, ésa es una iniciativa “anti-jurídica”. Sin embargo, ha saltado a la luz una diferencia sustancial entre Rodríguez y Ghersi.
Aunque es cercano a sectores “de derecha”, Ghersi no pertenece a ningún partido o movimiento político. En cambio, “La Propuesta” es alentada por gente vinculada directa o indirectamente al Partido Morado, que hasta hace un año lideraba el economista y ex viceministro de Industria y PYMES, Julio Guzmán. Incluso Rodríguez ha sido contratista proveedora de la Municipalidad Metropolitana de Lima durante la alcaldía de Jorge Muñoz, la cual ha sido “refugio laboral” para otros militantes morados como los ex congresistas Alberto de Belaunde y Daniel Olivares. En pocas palabras, acá no hay jóvenes profesionales independientes preocupados por el país sino un colectivo ciudadano respondiendo a los intereses de un partido político.
El mismo partido político que, en noviembre de 2020, alentó -junto con otros políticos y los grandes medios de comunicación- las violentas marchas callejeras en el Centro de Lima contra el Congreso, porque éste había defenestrado al gobierno de Martín Vizcarra. Marchas, donde murieron dos jóvenes, pero que sirvieron para “cargarse” el gobierno de Manuel Merino e instalar después el gobierno de Francisco Sagasti. Mismo partido, cuyo candidato presidencial, Guzmán, obtuvo 2% de votos válidos en las elecciones generales del año pasado, tres congresistas y salvó la inscripción por una “leguleyada”.
Quien
escribe hubiese firmado también, pero como Rodríguez y su colectivo no fueron
sinceros diciéndonos que detrás está el Partido Morado, no gracias.
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