Fueron publicadas las primeras encuestas de opinión y el “porno-filo” Presidente de la República tiene buenos porcentajes.
De inmediato, empezaron las especulaciones entre periodistas o comentaristas políticos. ¿Su Excelencia se quedará hasta julio de 2026?, ¿le está resultando positivos sus vídeos de la red social TikTok?, ¿mostrarse “implacable” visitando cárceles o participando en los operativos de la Policía Nacional le favorece?.
No analizaré porcentajes de las encuestas de opinión, porque, en numerosas oportunidades, he criticado los pobres muestreos demoscópicos en Perú y la baja representatividad de los sondeos. Partamos de hechos concretos. A inicios de mes, el país estaba en un estado de convulsión social. La principal causa es la criminalidad organizada afectando a través de extorsiones y sicariato al transporte público de Lima y Callao. Un par de paralizaciones de transportistas fueron contundentes y aumentaron las protestas callejeras. Es indudable que la sucesión constitucional de 2025, pese a la “ilegitimidad”, descomprimió algo la “caldera social”, por ahora.
En contraste con el “porno-filo” Presidente de la República, su antecesora no sólo era altamente impopular y muy repudiada sino odiada. Su Excelencia no alcanza ese grado de animadversión en la ciudadanía, todavía. Ha habido cierta expectativa con el recambio, lo cual demuestra que para la sociedad peruana sí importa quién está en el Palacio de Gobierno, a diferencia de ciertos periodistas y juristas (como el “fetichista” Presidente del Consejo de Ministros) que afirman estar contentos con un “parlamentarismo de facto”, a favor del putrefacto Congreso, por el cual nadie votó en 2021. Por supuesto, la expectativa desaparecerá pronto.
Algunos medios de comunicación están “lavando el rostro” a Su Excelencia. También han dejado de publicar tantas noticias relacionadas a extorsiones o asesinatos. No obstante, los crímenes siguen ocurriendo, pese a medidas demagógicas como el Estado de Emergencia en Lima y Callao o el despliegue de militares en las calles. A su vez, el “porno-filo” Presidente de la República insiste en copiar modos y usos del dictador salvadoreño Nayib Bukele.
Una cosa es la forma, otra distinta es el fondo. Su Excelencia, a quien hemos visto con anteojos y una apariencia de nerd calenturiento (¿se han percatado que guardó los anteojos?), no es auténtico. Bukele es un hijo de m..., pero es genuino. No imita a alguien. El presidente ecuatoriano Daniel Noboa o el presidente argentino Javier Milei tampoco imitan a alguien. En contraste, el “porno-filo” Presidente de la República desea convertirse -y convencernos que se convirtió- en alguien que no es. Es un hombre psicológicamente inmaduro, con problemas de personalidad.
El general
francés Charles de Gaulle, uno de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial y
quien fue dos veces presidente de Francia, solía decir que en política se puede
hacer de todo, menos el ridículo. Su Excelencia, hace rato, está haciendo el
ridículo. Así no se gobierna y la ciudadanía lo sabe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario