Esos polvos trajeron estos lodos

 

El diario Perú21 publicó una entrevista al psicólogo Jorge Yamamoto.

Egresado de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Yamamoto no suele dar opiniones políticas, por lo que son relevantes sus palabras para aquella entrevista.

Yamamoto contó que, entre marzo y abril de 2020, cuando nos encontrábamos en la etapa inicial de la pandemia viral COVID-19, con confinamientos duros que paralizaron casi todas las actividades económicas y restricciones sanitarias estrictas que trastocaron la convivencia social, él y su grupo de investigación se reunieron (virtualmente, supongo) con Vicente Ceballos, entonces presidente del Consejo de Ministros. Dijo alertó a Ceballos que podía haber reacciones violentas en la sociedad a consecuencia de la ansiedad, la depresión, la pobreza y los anti-valores. No obstante, al nefasto gobierno de Martín Vizcarra, más interesado en concentrar poder y ganar popularidad, le importó un pepino esa advertencia.

Veníamos de unas polarizadas elecciones generales, la odiosa mayoría absoluta fujimorista en el Congreso, la caída del gobierno de Pedro Pablo Kucyznski, el “escándalo Odebrecht” (la mega-corrupción de la empresa constructora brasileña entre 2005 y 2014) que desacreditó a la dirigencia política y empresarial, la disolución forzada de la Cámara el 30 de septiembre de 2019, el cuestionamiento a los ideales de la transición hacia la democracia en 2001, etc. A todo esto, súmele una coyuntura extraordinaria e incierta, que licuó ahorros de muchas familias, provocó desempleo, pérdida del nivel de vida, miedo a la enfermedad, muerte de seres queridos, etc. Para Yamamoto, era el contexto social propicio en el cual mucha gente no pensaría, reaccionaría.

Un primer desahogo a la rabia y la frustración contenidas fue el “bochinche” callejero en el Centro de Lima, en noviembre de 2020, que “se cargó” el gobierno de Manuel Merino. Un segundo desahogo fueron las elecciones generales de 2021, que encumbraron en el poder a la izquierda radical: impensable cinco años antes. Por todo el país, muchísima gente estuvo dispuesta a “mandar al diablo” todo por un “bello ideal”: justicia social y reivindicación andina encarnadas en un “hombre del pueblo”, un maestro rural y campesino, con sombrero de ala ancha y puñito en alto. Tal vez un tercer desahogo fueron los conatos de revuelta y los focos insurreccionales incitados por turbas de izquierda radical tras la caída del gobierno de Pedro Castillo el 07 de diciembre del año pasado. Quizá otra forma de desahogo sean los persistentes altos porcentajes de desaprobación en encuestas de opinión hacia los políticos, los partidos políticos y las autoridades, donde ni siquiera se salvan presidentes regionales y alcaldes elegidos el año anterior.

Yamamoto afirma que cada vez es más factible la “salida autoritaria”. Creo se están generando condiciones para el surgimiento de un caudillo populista. Probablemente, “de derecha”. Uno que buscará rediseñar el sistema político para concentrar el poder.

Roma no se hizo en un día. Esos polvos trajeron estos lodos.

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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