Hace varios años el Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) organiza el festival artístico “Saliendo de la Caja”.
Durante esos días se exhiben obras teatrales sobre la problemática de la comunidad LGTBIQ+ y perdón si me olvido de alguna letra. Entre otros montajes, este año se iba a exhibir la obra teatral “María Maricón”. Por la reseña publicada en el programa de actividades, es la típica producción “progre”, inspirada en corrientes filosóficas “post-modernas”. El afiche promocionando la obra teatral era bastante provocador: el protagonista principal lucía vestido como la imagen de la Virgen María utilizando, además, símbolos de la religiosidad católica.
Quienes montarían “María Maricón” y otras obras teatrales son alumnos de la Facultad de Artes Escénicas de la PUCP. Supongo que contaba con la aprobación de maestros, directores y hasta el Decanato. No obstante, la autoridad última de la PUCP no es el Rectorado sino el Arzobispado de Lima. Como la obra teatral “María Maricón” no se ha estrenado, quien escribe no puede juzgar la puesta en escena. Además, hasta ese momento la exhibición o no de la obra o la realización del festival era el asunto de una universidad privada.
Sin embargo, los sectores “de derecha” politizaron el asunto. Las congresistas Norma Yarrow y Patricia Chirinos fueron las primeras en “chillar” contra la obra teatral tildándola de “blasfema”, aunque no la vieron. Los activistas “de derecha” incendiaron las redes sociales atacando al Ministerio de Cultura (el festival tenía la categoría de “espectáculo público cultural no deportivo” para fines tributarios) y la PUCP. La jerarquía local de la Iglesia Católica se pronunció: hubo un comunicado contrario de la Conferencia Episcopal Peruana. También se pronunció la Alcaldesa de San Isidro, distrito limeño donde está el Centro Cultural de la PUCP. No podía faltar el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga (el mismo político que hace cuatro años insinuó públicamente que la Virgen María “le excitaba”), quien tampoco vio la obra teatral, pero apeló a la Constitución de 1993 (texto que él ha violado varias veces) para calificarla de “blasfema” y colmarla de insultos.
En pocas horas, apareció un comunicado del Ministerio de Cultura, con un lenguaje tan “clerical” en el cual sólo faltó citar capítulos y versículos de la Biblia, amenazando con "medidas correctivas". Finalmente, un comunicado de la PUCP el mismo día finalizó la controversia: el festival, no sólo la obra teatral, quedaba cancelado. En la noche, delante del Centro Cultural de la PUCP, un pequeño grupo de católicos ultramontanos, cargando el anda con la imagen de la Virgen María, rezó el rosario..., hasta en latín. Al día siguiente, los estudiantes de Artes Escénicas y los actores de “María Maricón” protestaron por la cancelación del festival.
Ese festival estaba dirigido a un público específico, el cual, quizá, no excedería de quinientas personas. ¿Era importante que políticos “de derecha” se metieran a opinar sobre una obra teatral de estudiantes universitarios?. Para nada. Si sectores “de derecha” se refugien en la religión, ¿no significa que carecen de un discurso políticamente atractivo?. Más allá de lo que opinen o deseen sectores “de izquierda”, que se consideran ateos o agnósticos, no hay una “cristianofobía” en Perú.
Creo hemos
presenciado una “pataleta” de personajes que el escritor Manuel Ascencio Segura
definió en el siglo XIX como “cucufatos”.
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