¡No se pasen!

 

En reciente entrevista al diario El Comercio el célebre escritor Mario Vargas Llosa declaró sobre la coyuntura política en el Perú.

Vargas Llosa dijo que los sectores “de izquierda” se han “desnaturalizado” tras su apoyo al gobierno de Pedro Castillo, hasta la caída de éste el 07 de diciembre pasado. Creo se quedó corto: hemos pasado de personajes equivocados, sectarios y hasta oportunistas a ignorantes, desfachatados y hasta criminales. También tuvo palabras para los sectores “de derecha”, porque adentro hay una minoría “incivil”. Por desgracia, tiene razón.

En los sectores “de derecha” hay quienes no quieren ver que está finalizando el ciclo político iniciado el 22 de noviembre del año 2000 con la transición hacia la democracia y, en vez de envolverse en una bandera reformista”, son necios defensores del status quo. Tampoco reconocen el cuestionamiento a la “legitimidad de origen” de la Constitución de 1993, sumado desde algunos años a un creciente cuestionamiento a la “legitimidad de ejercicio”, y creen que, máximo, le bastan un par de reformas. Además, viven obsesionados con convertir el recuerdo de la violencia terrorista de las décadas de 1980 y 1990 en “relato heroico”. De ahí que, por ejemplo, el periodista Víctor Andrés Ponce tilde el Informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, publicado hace casi veinte años, como “elucubraciones”.

Lo que pretenderían ahora en los sectores “de derecha”, creo, es el colmo: han iniciado una campaña desde medios de comunicación y redes sociales para presionar a la Presidenta de la República y su Gobierno que denuncien el Pacto de San José de 1969, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, ratificada por el Perú con la Constitución de 1979. “¡Fuera la CIDH!, ¡fuera la Corte IDH!”, porque están llenas de “rojos”, gritan esos sectores “de derecha”.

A esos sectores “de derecha” no les falta razón. En este artículo de opinión no defenderé ni atacaré el accionar de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos o la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Hay integrantes “rojos”, “rojimios” o “progres”, no lo rebatiré. No obstante, la existencia misma del sistema interamericano de promoción y protección de los derechos humanos constituye en el Perú parte del “derecho a la justicia”, pero en el ámbito supranacional. Pretender cercenar el “derecho a la justicia” es lo más incivilizado contra una sociedad.

En vez de pelear por fallos sin sesgo ideológico o para incorporar integrantes de su corriente política, esos sectores “de derecha” optan por lo más sencillo: violar nuestro ordenamiento jurídico. Exceptuando el caribeño Trinidad y Tobago en 1998, el único país significativo que ha denunciado el Pacto de San José fue la Venezuela bolivariana en 2012. A ese nivel de degradación nos quieren llevar esos sectores “de derecha”.

De los sectores “de izquierda” no espero nada. Absolutamente, nada. De los sectores “de derecha” sí, porque si ellos también involucionan, el Perú quedaría políticamente desestructurado y la democracia restaurada en 2001 no tardaría en colapsar.

 

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