Durante la cumbre por el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), una noticia resaltó: la embajada de los Estados Unidos en Lima “donaba” trenes a la comuna capitalina.
Incluso hubo una ceremonia pública donde estuvo Anthony Blinken, jefe del State Department de los Estados Unidos. El alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, no podía ocultar su satisfacción. La Municipalidad Metropolitana de Lima informaba sobre la noticia y anunció el proyecto de “tren de cercanías” entre el Centro Histórico y el distrito de Lurigancho, que eliminaría la congestión vehicular en Lima este.
No es una “donación”. Portales web de noticias de los Estados Unidos y el propio State Department reconocen que es una venta. Todo el material ferroviario pertenecía a una empresa de ferrocarriles en California, que quería deshacerse de diecinueve locomotoras y noventa vagones fabricados en la década de 1980, pero refaccionados hace menos de treinta años. Trenes a diésel, los cuales son considerados “obsoletos” en los Estados Unidos. La Municipalidad Metropolitana de Lima pagaría alrededor de 7 millones de dólares para desarmar las máquinas, transportarlas por barco y volverlas a armar en Perú. Además, deberá desembolsar más por compra de repuestos y el resto del material rodante. Al final, el gasto sería, más o menos, 24 millones de dólares. Con pocos regidores, el Concejo Metropolitano aprobó el primer desembolso de dinero para la empresa de ferrocarriles que nos “donará” sus trenes viejos.
Cuando los trenes estén en Perú, ¿por dónde rodarán?. La vía férrea existente, cuyo tramo total empieza en el Callao y termina en Cerro de Pasco, está concesionada desde la década de 1990: la administra el operador ferroviario Ferrocarril Central Andino. El esquema técnico-económico permite que haya más de un operador utilizando una misma vía férrea, pero la comuna capitalina deberá crear una “empresa municipal de ferrocarriles” para lo cual necesitaría una ley expresa del Congreso y cumplir los requisitos técnicos del Ministerio de Transportes y Comunicaciones para convertirse en un operador ferroviario. No creo todo eso esté en la mente de López Aliaga.
¿Otra vía férrea?. PROINVERSION debiera licitar la concesión para la construcción, la operación y el mantenimiento de la nueva vía férrea a un operador ferroviario, previo expediente técnico. Descartado. La única opción viable es una “asociación público-privada” con el operador ferroviario Ferrocarril Central Andino para que éste se encargue del proyecto “tren de cercanías”, previo informe técnico de OSITRAN y la Autoridad del Transporte Urbano en Lima y Callao. La ejecución de este proyecto podría tardar uno o dos años.
De todos modos, desarmar los trenes, embarcarlos y desembarcarlos y volverlos a armar, además de necesitar un hangar donde guardarlos, demoraría un año. Para entonces López Aliaga ya habría renunciado a la Alcaldía de Lima para perseguir su candidatura presidencial y senatorial, que le quita el sueño.
Con nuestros tributos y sobre-endeudándose, López Aliaga nos ha “vendido humo”.
Gran iniciativa de Porky!!. Surge el "tren de Porky", ante la inacción de los burócratas que trabajan en el estado, y ante los haters y corporación mediática "progre-caviar" que apoyan la delincuencia, la vagancia, el conformismo, el caos, la miseria y la informalidad.
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