Confieso que recién este año me suscribí a una plataforma streaming de televisión: Netflix.
Existen varias plataformas, aparte de Netflix: HBO Max, Disney+, Star+, Amazon Prime, Paramount+, etc. Todas contienen programación televisiva variada y ofrecen diferentes planes de pago para acceder a mayor número de canales.
En Perú, hace varios años, que la televisión streaming se ha popularizado. Especialmente, Netflix. Es común ver a muchas personas con la respectiva aplicación descargada en sus teléfonos celulares o accediendo con sus cuentas desde un televisor inteligente, una computadora o una laptop. Tanta ha sido la popularización de la televisión streaming que ha bajado bastante el rating de la televisión de señal abierta y, en menor medida, también ha afectado a la televisión por cable o satelital. No sólo es una forma de entretenimiento para la clase alta: también para las clases medias y, sobre todo, muchísimo público joven. Creo hablar por muchos cuando digo que nos permite, al menos por un rato, escapar de la fea realidad política, económica o social de este país.
A fines de 2021 el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo pretendió -sin éxito- aplicar el Impuesto General a las Ventas (IGV) a las tarifas de la televisión streaming. Era parte del “sablazo fiscal” que nos quería imponer, el cual no prosperó. Sin embargo, el Ministro de Economía y Finanzas (quien no puede con su franqueza) ha resucitado esa propuesta en el pedido de facultades legislativas al Congreso, a la cual ha denominado “Tasa Netflix”.
El Ministro de Economía y Finanzas, quien ha calculado que la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT) podría recaudar 600 millones de soles adicionales este año por la “Tasa Netflix” y después mil millones anuales, asegura que las tarifas de la televisión streaming no subirían y sería para “modernizar” la economía digital. Ciertamente, en Europa se está imponiendo la “Tasa Netflix”, pero allá las plataformas streaming tienen domicilio fiscal para cobrarles. En Perú, no. El Ministro de Economía y Finanzas, quien no oculta su angurria por recaudar más para restaurar el equilibrio financiero ante tanto gasto público, ha reconocido que la “Tasa Netflix” no se cobraría a las plataformas streaming sino a nosotros, los usuarios.
Como los servicios de las plataformas streaming de televisión se cobran a través de tarjetas de débito o crédito, serían bancos, cajas o entidades financieras quienes nos cobrarían el IGV sobre la tarifa más la respectiva comisión, porque la recaudación impositiva implica un costo adicional. Si alguien tiene, por ejemplo, un plan de 44.90 soles, se le recargaría 8.00 soles por el IGV más un porcentaje extra que variaría por banco, caja o entidad financiera y el total a pagar podría ascender, mínimo, a 60.00 soles. ¿Qué opina usted?.
La Presidenta de la República y su Gobierno están muy debilitados políticamente, además de tener escasísima aprobación ciudadana. El Congreso que debe aprobar las facultades legislativas en materia tributaria, ni hablar: es “ilegítimo”. Hay descontento, rabia y frustración en el ambiente. ¿El Ministro de Economía y Finanzas tiene idea sobre el enfado que la “Tasa Netflix” puede probar en la ciudadanía?. Cuando la ciudadanía se convoca a sí misma para protestar, generalmente, es por razones económicas. A la gente no le gusta que “le metan mano” a su bolsillo, monedero o cartera. Esto podría ser la chispa que encienda un barril de pólvora.
El Ministro
de Economía y Finanzas, los políticos en general y los medios de comunicación
parecen no haberse percatado que la “Tasa Netflix”
sí podría movilizar masas a las calles (especialmente, jóvenes), que termine
con el Gobierno nacional y el Congreso.
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