Dina Boluarte sí, Dina Boluarte no

 

Inició con denuncias en el portal web de noticias El Foco y, nuevamente, hay quienes en la opinión pública se preguntan si la Presidenta de la República caerá pronto o no.

Aquí no hablaré sobre la naturaleza o la veracidad de las denuncias periodísticas contra la Presidenta de la República, pero no es coincidencia que comenzase en El Foco, cuyo periodista estrella es el “rojimio” Eloy Marchán (personalmente, un resentido social), y las denuncias hayan repercutido en sectores “de izquierda”. Evidentemente, “rojos” y “rojimios” desean la caída de la Presidenta de la República y su Gobierno. Como no lo consiguieron alentando violentas protestas callejeras en todo el país (para ellos eran “manifestaciones pacíficas”), ahora pretenden hacerlo con denuncias periodísticas que, por desgracia, Su Excelencia no hace mucho por aclararlas.

¿La Presidenta de la República puede caer?. Sí, puede ocurrir. En realidad, su Gobierno es más fuerte políticamente de lo que parece. Ha sobrevivido a dos intensos meses de conatos de revuelta y focos insurreccionales. Recordemos que por muchísimo menos alboroto cayó el gobierno de Manuel Merino en noviembre de 2020, pero ahí no está solamente la fortaleza de la Presidenta de la República sino en otros actores políticos y sociales, a quienes -al menos, por ahora- no les conviene una nueva sucesión constitucional.

En primer lugar, las bancadas “de derecha” y “centristas” en el Congreso, que están sosteniendo -de buena o mala gana- a la Presidenta de la República y, probablemente, paguen el costo político en las ánforas por hacerlo. Esos congresistas, sin perspectiva de una reforma constitucional que permita la reelección parlamentaria inmediata, difícilmente, votarían a favor de la destitución por “incapacidad moral permanente”, no importa cuántas mociones al respecto presente la izquierda radical en el Congreso.

Por su parte, los grandes medios de comunicación no son hostiles a la Presidenta de la República y su Gobierno. Si lo fuesen, hace ratos sus periodistas o editorialistas estarían pidiendo la renuncia o presionando para una destitución desde el Congreso. En cierto sentido, es una vuelta al gobierno de Francisco Sagasti en 2021. A su vez, el empresariado, aliviado desde el 07 de diciembre, acepta a la Presidenta de la República, siempre y cuando su Gobierno no se parezca en lo más mínimo al incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo.

Sin embargo, el factor central que ha evitado la caída de la Presidenta de la República es la gran mayoría pasiva de la ciudadanía, para quien las prioridades en este momento son la economía, la seguridad ciudadana y la defensa civil. Esa mayoría pasiva no simpatiza con la Presidenta de la República, pero no quiere nada con la destrucción, el salvajismo y la insania de las turbas de izquierda radical disfrazados de “lucha popular”. Esa mayoría, frustrada, desilusionada o molesta, creo esperará para volcar la rabia y el enojo en las ánforas.

La Presidenta de la República sí puede caer y, tal vez, caiga, pero no ahora.

 

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