El Congreso negó mayoritariamente el permiso a la Presidenta de la República para que viaje hacia los Estados Unidos para la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.
Recordemos que Su Excelencia puede viajar al extranjero gracias a esa ley de la “presidencia remota”, expresamente violatoria de la Constitución de 1993, pero que el Tribunal Constitucional “constitucionalizó”. Sin embargo, después del periplo en China (donde la primera mandataria habló de cuánto le gusta el “chifa” en una entrevista para la televisora estatal china), en el Palacio Legislativo no tienen muchos deseos de autorizarle otro viaje.
El rechazo al nuevo viaje de la Presidenta de la República en la Cámara fue trasversal: desde las facciones de izquierda radical hasta las bancadas “de derecha”, salvo dos de éstas. Algunos comentaristas políticos recordaron que el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo no cayó con la intentona golpista del 07 de diciembre de 2022 sino tres meses antes cuando el Congreso negó a Castillo permiso para viajar, precisamente, a la reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas ese año y la juramentación del presidente colombiano Gustavo Petro. Para colmo, Su Excelencia mostró su enojo con un Mensaje a la Nación.
¿Significa que es el inicio del fin de la Presidenta de la República y su Gobierno?. No lo sabemos. Afanosos por conseguir los votos para una senaduría o una diputación en las elecciones generales de 2026, cada vez aumentarán los incentivos de los congresistas para “contentar” a la ciudadanía o “limpiar” sus imágenes “cargándose” a Su Excelencia, so pretexto de lo que sea. Ella está muy desacreditada, igual que los congresistas, pero ellos son mayoritariamente caraduras. Si no fuese este año, no pasaría de mitad del siguiente. Por supuesto, surgiría una pregunta crucial: ¿el país aceptaría otra sucesión constitucional en la Presidencia de la República (la quinta desde 2018) y otro Gobierno interino (el tercero desde 2020) o no?.
¿La Presidenta de la República dejaría que los congresistas “se la carguen”?. Tengo dudas al respecto. Ella podría interpretar que el Congreso la “traicionaría” y adelantarse “traicionándolo”. El Congreso es tan impopular, odiado y detestado que nadie saldría a las calles para defenderlo, exceptuando los colectivos ciudadanos “de derecha”: auténticas “fuerzas de choque”. A ella le sería más fácil que a los congresistas tener de su lado a las Fuerzas Armadas (nunca han dejado de respaldarla), el empresariado y los grandes medios de comunicación.
Asimismo, Su Excelencia es frívola, no estúpida. Es abogada de profesión y, creo, tendría un “as jurídico” bajo la manga: la “ilegitimidad” del Congreso tras haber aprobado el restablecimiento de la bicameralidad, desconociendo la voluntad popular libremente expresada en el Referéndum de 2018 (90.51% de votos válidos contra la bicameralidad) y haberse salido de la Constitución de 1993. Ella no necesitaría que haya muchedumbres en las calles respaldándola contra el Congreso “ilegítimo”: le bastaría que casi nadie respalde en las calles a los congresistas. Por supuesto, debería convocar inmediatamente a elecciones constituyentes, sin interesar la opinión de esas “vacas sagradas del Derecho” que avalan todas las fechorías del Congreso “ilegítimo”, y prometer que renunciaría ante los futuros constituyentes.
¿La
Presidenta de la República podría hacer todo ello?. Posiblemente, si percibe
que está en juego su libertad personal y hasta su vida. De todos modos, los congresistas
debieran tener muy presente que no estamos en 2020 ni 2022 y pensar dos veces
si están dispuestos a abrirnos la “caja de los truenos”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario