A través de emisiones de bonos pagaderos a veinte años y con un periodo de gracia de cinco años, la Municipalidad Metropolitana de Lima está repleta de dinero y el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, entusiasmado, ha emprendido un ambicioso plan de obras públicas. Parte del plan es el proyecto Vía Expresa Sur.
En 2013 la comuna capitalina con Susana Villarán ocupando la Alcaldía de Lima licitó y adjudicó la concesión vial Vía Expresa Sur a un consorcio peruano-brasileño por cuarenta años. El proyecto consistía en la construcción de cinco kilómetros más de pistas a la Vía Expresa Paseo de la República, desde Barranco hasta Villa El Salvador. Se contemplaba la construcción de puentes peatonales, pasos a desnivel e intercambios viales y el cálculo sobre trescientos predios que debían ser expropiados, de los cuales una tercera parte eran viviendas. El concesionario vial afirmó contar con un presupuesto de 230 millones de dólares, de los cuales 57 millones se iban a destinar para pagar justiprecios. En las zonas expropiables hay viviendas, templos, escuelas, parques públicos, losas deportivas, etc.
El proyecto quedó estancado. En 2019, con Jorge Muñoz como Alcalde de Lima, se intentó relanzarlo, pero sin éxito. A fines de 2022, faltando pocas semanas para que López Aliaga asumiera la Alcaldía de Lima, la comuna capitalina resolvió la caducidad del contrato de concesión vial por mutuo acuerdo, porque el proyecto resultaba “inviable a nivel técnico y operativo”.
En junio, la Municipalidad Metropolitana de Lima firmó un convenio de asistencia técnica con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), conocida en Perú por su cercanía al difunto Luis Castañeda cuando aquél fue Alcalde de Lima entre 2003 y 2010. El propósito es relanzar el proyecto Vía Expresa Sur, pero como obra pública. Los funcionarios de López Aliaga se han esforzado en repetir que no habrá peaje, pero -por ahora- ni quisiera hay expedientes técnicos o bases para la licitación pública. Mucho menos la buena pro a la empresa constructora. Tampoco se sabe bien cuánto costará el proyecto, pero la comuna capitalina sólo prevé 800 millones de soles.
No obstante, López Aliaga se puso manos a la obra. Con cuatrocientos efectivos de la Policía Nacional y a altas horas de la noche, empezó la “recuperación de terrenos” en Barranco. Un albergue, un almacén y ocho talleres mecánicos en una zona de diez mil metros cuadrados fueron demolidos. Los problemas han surgido en Surco cuando López Aliaga envió su maquinaria pesada a demoler parques públicos y losas deportivas cercanas a varios conjuntos habitacionales.
Parece que los vecinos recién se han percatado que la Vía Expresa Sur pasará por el lugar y ya no les gusta el proyecto. Piden sea subterráneo o que, si finalmente deberán irse, la Municipalidad Metropolitana de Lima les expropie y les pague el justiprecio. ¿Cuál es la urgencia de demoler si aún falta mucho tiempo para comenzar a construir?. Para colmo, los funcionarios de López Aliaga han respondido con comunicados llenos de mentiras y hasta calumniosos. El alcalde de Surco, Carlos Bruce, conocido político, dijo públicamente ser la primera vez que ve un alcalde empecinado en “destruir antes que construir”. Por cierto, Vía Expresa Sur no es el único caso y López Aliaga tiene en cartera dos iniciativas viales más: la nueva Vía Expresa Grau y la Vía Expresa Norte. Obvio, no hay expedientes técnicos. Son sólo dos “ideas” de un cabezota.
Concuerdo
con Bruce: López Aliaga está en campaña para las elecciones generales de 2026, cuando
sería tanto candidato presidencial como senatorial, y está “desesperado” por
exhibir obras o, al menos, mostrarse que “hace algo”. Sí hace algo: destruye,
no construye.
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