Derecha mediocre

 

Seguramente, usted no oyó el larguísimo Mensaje a la Nación de la Presidenta de la República por Fiestas Patrias, el cual ya nadie recuerda, excepto por la duración de cinco horas.

Para muchos comentaristas políticos en los medios de comunicación, Su Excelencia habló demasiado y dijo muy poco. Incluso el discurso de cinco horas podría considerarse una “burla” a la ciudadanía. Sin embargo, esos comentaristas “de derecha”, que suelen declarar para la televisora privada Willax y los diarios Expreso y La Razón, estaban encantados con el kilométrico mensaje. ¿Por qué?. Esencialmente, porque “no hubo sorpresas”.

A los sectores “de derecha” no les interesa el desmoronamiento de la democracia restaurada en 2001, al cual contribuyen avalando la demolición de las instituciones y el imperio de la ley que perpetra, por ejemplo, el Congreso que se volvió “ilegítimo” tras salirse de la Constitución de 1993 con la inmoral y malísima reforma para restablecer la bicameralidad.

A esos sectores “de derecha” tampoco les importa promover la libertad de empresa, la iniciativa privada, la austeridad fiscal, la seguridad jurídica o la cooperación social. No, para nada. Sólo les interesa que en el país haya una relativa “paz social” para que ciertos grupos empresariales continúen haciendo buenos negocios y contentar a la ciudadanía con un poquito de dinero en los bolsillos. Sueñan con el regreso a lo que el politólogo Carlos Meléndez consideraba “la estabilidad a la peruana”: diecisiete años de crecimiento económico y desarrollo humano continuos, mientras los vaivenes políticos nunca cesaron.

Por desgracia, la mediocridad en los sectores “de derecha” no les permite percatarse que el Perú anterior a la pandemia viral COVID-19, anterior al año 2020, ya no existe. Son tan mediocres que no avistan el creciente rechazo entre la ciudadanía a todo lo que huela a “derecha”, ya reflejado -pese a las limitaciones demoscópicas- en algunas encuestas de opinión: cada vez más peruanos o peruanas se definen “de izquierda” o “de centro”.

Con sus razonamientos cortoplacistas y sus actitudes mezquinas, los sectores “de derecha” están consiguiendo que Perú vaya a contracorriente del resto de América Latina, donde fuerzas derechistas (por ejemplo, el resonante triunfo electoral del economista Javier Milei en Argentina el año pasado) ganan cada vez más respaldo popular. Están logrando retrocedernos cincuenta, sesenta y hasta setenta años en el pasado cuando el término “derecha” era una mala palabra.

Cuando, por ejemplo, el periodista Diego Acuña dice que el troll (e incompetente) Ministro del Interior “hace lo que puede” o el congresista José Cueto afirma públicamente que los medios de comunicación y las redes sociales “incentivan” el odio hacia los políticos contribuyen a intoxicar el ambiente social con esa “mediocridad de derecha”.

Cuando el péndulo político empiece a girar hacia el otro extremo y el futuro caudillo que surgirá se percate de la dirección de los nuevos vientos, nadie en esos sectores “de derecha” se queje. Estarán cosechando lo que sembraron.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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