Alberto Fujimori, not big in Japan

 

En sectores “de derecha”, hay quienes quieren vender al ex dictador Alberto Fujimori como un venerable estadista. Algo muy lejos de la realidad.

No me remonto a tiempos de la dictadura en la década de 1990 sino a un evento posterior, pero poco recordado: la postulación de Fujimori a la Dieta Nacional japonesa en 2007.

Tras haber estado “protegido” en Japón durante casi cinco años escapando de la justicia peruana. Precisamente, los años cuando fue primer ministro japonés Jun'ichirō Koizumi. Entonces Fujimori, tal vez pretendiendo emular a los viejos caudillos peruanos del siglo XIX que regresaban a Perú por la frontera norte o sur, abordó un avión privado, salió de Japón y aterrizó en Chile, donde fue arrestado por la gendarmería chilena: el ex dictador estaba buscado por la red policial internacional, INTERPOL. Fujimori permaneció retenido en Chile hasta que la justicia chilena aceptara la solicitud de extradición de la justicia peruana. Aunque primero estuvo recluido en la Escuela de Gendarmería Manuel Bulnes, después alquiló una mansión en Las Condes, una de las comunas más exclusivas de Santiago.

En 2007, el partido japonés Kokumin Shintō, una facción social-conservadora y proteccionista escindida del hegemónico partido Jimintō (en el poder desde 1955), nacido dos años antes en oposición a Koizumi, anunció que lanzaría la candidatura de Fujimori para un escaño en la Cámara de Consejeros, la cámara alta de la Dieta Nacional. Recordemos que cuando Fujimori huyó a Japón y se iniciaba la transición hacia la democracia, el ex dictador “activó” su nacionalidad japonesa (su identidad japonesa era “Ken Inomoto”), adquirida cuando fue niño (sus padres fueron súbditos japoneses), la cual siempre fue ocultada a la ciudadanía peruana. Aparentemente, fue idea de Shizuka Kamei, antiguo integrante a la Cámara de Representantes en la Dieta Nacional, que Fujimori postulase para dar notoriedad al nuevo partido político.

En Perú, la noticia desconcertó a los seguidores del ex dictador. Fujimori justificó su postulación a la Dieta Nacional japonesa alegando que era “un nuevo paso en su vida política” y todo lo hacía para contribuir entre Perú y Japón “al progreso y desarrollo de estos dos pueblos”. Para los japoneses, Fujimori dedicó otro vídeo propagandístico, en el cual hacía demagogia prometiendo acabar con el drama de japoneses a quienes la dictadura comunista de Corea del Norte ha secuestrado desde las décadas de 1970 y 1980, la amenaza nuclear norcoreana sobre Japón y la desigualdad entre las economías de las prefecturas prometiendo “dar su vida por Japón”. Ambos vídeos fueron propalados en medios de comunicación y están disponibles en la red social YouTube.

Finalmente, toda esta pantomima electoral quedó en nada. Fujimori apenas consiguió un poco más de cincuenta mil votos y otro candidato del Kokumin Shintō obtuvo el escaño. Meses después Chile autorizó la extradición a Perú.

Por favor, tengan presente aquel antecedente la siguiente vez que alguien en los sectores “de derecha” quiera vender gato por libre.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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