Caída posible

 

El reciente recambio en el Ministerio de Relaciones Exteriores podría ser el principio del fin para la Presidenta de la República y su Gobierno.

El anterior titular de Torre Tagle era “engreído” de los sectores “de derecha”, dentro como fuera del Congreso. Incluso, en las salas de redacciones periodísticas, corría el rumor que él podría asumir la Presidencia del Consejo de Ministros.

Como dije antes, este recambio en Relaciones Exteriores ha enfurecido a los sectores “de derecha” (basta ver comentarios políticos en los diarios Expreso y La Razón, la televisora privada Willax o los portales web de opinión El Montonero o La Abeja) y empieza a alentar la desconfianza y el recelo hacia Su Excelencia agitando el pánico a la “izquierdización”.

Libre del miedo durante los dieciséis meses del incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo hasta el 07 de diciembre de 2022, el empresariado, uno de los soportes políticos de la Presidenta de la República, recelaría de ella por la “izquierdización”. Por su parte, los grandes medios de comunicación, quienes todas las semanas revelan más escándalos políticos o más denuncias por corrupción administrativa, cuyos periodistas debe soportar las mentiras descaradas del gris Presidente del Consejo de Ministros o los rabiosos ataques del “sucio” Ministro del Interior, quisieran que Su Excelencia cayese para ir muy pronto a elecciones generales.

Sin embargo, son sectores “de derecha” en el Congreso, aliados con algunas facciones de izquierda radical, quienes definirían la suerte de la Presidenta de la República. De ninguna manera habría comicios anticipados. Desde el Congreso se han encargado de aprobar toda una maraña normativa para impedirlo. Si cayese la Presidenta de la República, habría un Gobierno interino. No sorprendería que quienes ya desean “cargarse” a Su Excelencia comiencen a negociar el interinato.

Creo las Fuerzas Armadas, el último soporte político de la Presidenta de la República, no se la jugarían por ella. A los militares les interesa que el país no caiga en la anarquía, que no vuelvan estallar “conatos de revuelta” o “focos insurreccionales”, como sucedió después de la sucesión constitucional de 2022.

¿La Presidenta de la República podría evitar su caída?. Tal vez tendría una única salida: cerrar antes el Congreso apelando que éste no sólo es impopular (los congresistas son más odiados que ella y casi nadie saldría a las calles para defenderlos) sino también “ilegítimo”, porque desde la esperpéntica reforma para restablecer la bicameralidad, mediante la cual “se cargó” la voluntad popular libremente expresada en el Referéndum de 2018, el Congreso estaría fuera de la Constitución de 1993. El primer decreto-ley debiera señalar la inmediata convocatoria a elecciones constituyentes para solucionar esta situación de extra-constitucionalidad. Ignoro si Su Excelencia ha pensado en esta salida, pero sí aseguro algo: ella no se dejaría apartar tan fácilmente del poder. Su libertad personal y hasta su vida estarían en riesgo.

El futuro político de Perú no luce bien.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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