Mirando en la red social YouTube hallé dos interesantes vídeos: dos entrevistas antiguas al hoy alcalde de Lima, Rafael López Aliaga.
El primero es una entrevista de la periodista Mónica Delta a López Aliaga en la televisora privada Panamericana Televisión. La entrevista habría sido en 1995. El tema era la venta de parte del accionariado de las extintas empresas estatales Compañía Peruana de Teléfonos y Empresa Nacional de Telecomunicaciones en la Bolsa de Valores de Lima. Eran los años de la privatización de empresas estatales bajo la dictadura de Alberto Fujimori. López Aliaga era presentado como un “consultor financiero”.
El tema no interesa sino la conversación. En esa época, López Aliaga era muy diferente al hombre de hoy. Nacido en 1961, para esa entrevista era un treintón. Tenía cabello y bigote, tampoco era obeso. La conversación con Delta fue amena. López Aliaga sonreía, explicaba sus conocimientos y trataba muy cordialmente a su entrevistadora. Hasta caía simpático.
El segundo es una entrevista de la periodista Ximena de la Quintana (hoy corresponsal de prensa extranjera) a López Aliaga en la señal cerrada de televisión Canal N. La entrevista habría sido en 2006, a puertas de instalarse el gobierno de Alan García. El tema eran las ventajas competitivas y comparativas de Perú en el contexto del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y la obtención del “grado de inversión” al país por las agencias calificadoras de riesgo. López Aliaga aún no se convertía en regidor metropolitano de Lima.
Esta entrevista tuvo un tono “profesoral”: parecía que López Aliaga quería aleccionar a la entrevistadora, pero fue una conversación cordial. Como en el caso anterior, López Aliaga no alzó la voz, no fue lisuriento y tuvo tiempo suficiente para exhibir sus conocimientos en la materia.
Cuando miré atentamente ambos vídeos, formulé una conclusión: López Aliaga no es auténtico. Este sexagenario que gusta lo llamen Porky está “actuando”. López Aliaga no es así o no era así. Él cree o alguien le ha hecho creer que mentir, insultar y decir lisuras lo convertirán políticamente popular y electoralmente exitoso. Quizá le funcionó antes, pero no será así siempre. Se le ve “falso”. Me recuerda al magnate Donald Trump, por segunda vez presidente de los Estados Unidos. Al menos, Trump es original. López Aliaga es la copia mala.
Además, exceptuando que fueses buen actor, si nos sabes actuar, el papel que estás interpretando no se adaptará a tu personalidad y el público verá que la actuación no es tu oficio. El papel también te puede transformar y convertirte en alguien que no eres.
López Aliaga, ser o no ser.
Post data: quien preside el putrefacto Congreso es mentiroso y “caradura”.
Rechaza que la Presidenta de la República pueda ser destituida alegando que
debemos “respetar el voto popular”
olvidándose que a ella no la votó nadie (asumió por la sucesión constitucional
de 2022) y fue el Congreso quien NO respetó la voluntad popular libremente
expresada en el Referéndum de 2018 cuando aprobó la bicameralidad en 2024.
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