Recientemente, vi en un micro-reportaje de investigación de la televisora pública alemana Deutsche Welle.
El tema del reportaje era cómo los templos católicos polacos lucen cada vez más vacíos, sin cada vez menos feligreses. Polonia era uno de los países más católicos de Europa. La Iglesia Católica siempre tuvo muchísima influencia sobre la vida política y social polaca. El catolicismo polaco fue un baluarte en la lucha contra la dictadura comunista que rigió Polonia durante cuatro décadas. Muchos polacos aún se enorgullecen de Karol Józef Wojtyła, Arzobispo de Cracovia, quien desde 1978 hasta 2005 fue el papa Juan Pablo II.
El reportaje de Deutsche Welle mostraba una realidad pasmosa: la concurrencia a los templos católicos cayó vertiginosamente en los últimos diez años. Especialmente, entre la juventud urbana, que se considera agnóstica o atea. Hay estatuas de Juan Pablo II en Varsovia, Cracovia o Gdansk, pero muchísimos polacos no desean nada con la Iglesia Católica. ¿Por qué?. De acuerdo con el reportaje, los escándalos sobre abusos sexuales en el clero polaco dañaron el prestigio del catolicismo en Polonia, como ha sucedido con la Iglesia Católica en otros rincones del mundo.
El otro motivo sería político. Primero durante dos años y, después ocho, gobernó Polonia el partido Ley y Justicia, conocido en la lengua polaca como el PiS. El PiS es un partido derechista de tendencia nacionalista, conservadora, euroescéptica, populista y estatista. La última vez que el PiS estuvo en el poder, puso de cabeza Polonia y dividió la sociedad polaca: promovió una reforma para someter políticamente la judicatura, rechazaba constantemente las directivas de la Unión Europea, impulso una legislación exageradamente anti-abortista, fundó medios de comunicación “gobierneros” y alentó el asistencialismo social. El clero polaco se alineó con el PiS o miró para otro lado conforme el descontento ciudadano aumentaba. No sorprende que muchos polacos no perdonen a la Iglesia Católica no haber combatido la deriva autoritaria derechista del PiS.
¿A qué viene el ejemplo polaco?. En Perú, no pocos sacerdotes de la Iglesia Católica y no pocos pastores de las iglesias evangélicas están en demasiada sintonía con los sectores “de derecha”, que dominan el impopular e “ilegítimo” Congreso y sostienen políticamente a la desacreditada Presidenta de la República y su repudiado Gobierno. Cegados ideológicamente, estos personajes están convencidos que Dios les ha dado estas cuotas de poder político para “defender” la vida, la familia y la Patria frente a las (malvadas) “fuerzas del globalismo” (una vez más repito: ¿qué es el “globalismo”?) y, en esa defensa, no importa llevarse por delante la democracia restaurada en 2001, la Constitución de 1993, la voluntad popular libremente expresada en las ánforas, las libertades individuales de los demás o la igualdad ante la ley.
Los
sectores “de derecha” peruanos se parecen bastante al PiS polaco y así como
sucede hoy en Polonia, un par de años más adelante en Perú podríamos ver
templos católicos o evangélicos vacíos.
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