Ya sabemos que Perú vive una “demolición institucional” y una involución política sin parangón en los últimos cien años.
Sabemos las responsabilidades de la Presidenta de la República y su (débil) Gobierno y los sectores “de derecha” (con algunas facciones de “rojos”) que dominan el Congreso “ilegítimo”. Sin embargo, ¿cuál es la responsabilidad de la soberbia y ensimismada “progresía”, esas elites que han influido política, institucional y socialmente en Perú desde el retorno a la democracia en 2001?.
Cuando escucho a conspicuos representantes de esa “progresía” limeña o afines a ésta en los medios de comunicación quedarse amargamente de la situación política, económica y social del país, parece que no tuviesen ninguna responsabilidad por lo que estamos viviendo.
Por ejemplo, la lingüista Patricia del Río, durante largos años el rostro emblemático de la radioemisora privada RPP. Del Río apoyó a Susana Villarán durante sus cuatro desastrosos años como Alcaldesa de Lima entre 2011 y 2015. Apoyó a rabiar el nefasto gobierno de Martín Vizcarra y todas sus tropelías, incluido cuando forzó la disolución de la Cámara para “cargarse” el Congreso el 30 de septiembre de 2019. Incluso, en una conversación grabada, difundida después en las redes sociales y los medios de comunicación, Del Río reconocía que el “psicópata” que nos desgobernó treinta meses era un tipo sucio.
Otro personaje que no se responsabiliza por nada es el ex congresista y ex presidente regional de Cajamarca, Mesías Guevara, otrora dirigente de Acción Popular y hoy flamante “jale” del (venido a menos) Partido Morado. Guevara no solamente aplaudió todo lo que el “psicópata” que nos desgobernó treinta meses hizo, sino que no tuvo reparos en manifestar su respaldo para las elecciones generales de 2021 al candidato presidencial “rojazo”, vinculado al Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (MOVADEF), el heredero ideológico de los terroristas de Sendero Luminoso entre 1980 y el año 2000, pretextando que era “un hombre del pueblo”.
Por último, Alfonso López Chau, rector de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), quien dijo públicamente hablaría como “candidato presidencial” (¡que deje el Rectorado de la UNI, primero!) y se ha vuelto entrevistado “mimado” por el diario La República. Este caballero, antiguo militante del APRA (a quien el inefable abogado Aldo Mariátegui tildó de “Alfonso Barrantes light”, en alusión al ex Alcalde de Lima y líder de la extinta alianza electoral Izquierda Unida en la década de 1980), también se ha puesto criticón, pero nadie le recuerda que él autorizó el uso del campus universitario para albergar a los levantiscos en Lima que alentaron “conatos de revuelta” y “focos insurreccionales” en distintos lugares del país contra la caída del incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo y la sucesión constitucional de 2022.
En la “progresía”
limeña debieran preguntarse por qué, pese al enorme descontento y desprestigio
de los sectores “de derecha”, ésta es incapaz de aprovecharlo. Aún no la ven.
No hay comentarios:
Publicar un comentario