El derrotero boliviano ("ESPECIAL")

 

En Bolivia ganó la elección presidencial el senador Rodrigo Paz. En el primer balotaje de la historia boliviana, Paz se impuso con, aproximadamente, 54% de votos válidos frente a su contendiente, el ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga, quien obtuvo alrededor de 45% de votos válidos.

A Paz, quien asumirá el próximo mes, les esperan tareas titánicas como la estabilización económica y la reinstitucionalización del país. Sus senadores y diputados tienen mayoría simple, pero tendría el respaldo de los parlamentarios elegidos con el empresario Samuel Doria Medina, quien quedó en tercer lugar de la votación. Posiblemente, Quiroga, quien tenía propuestas similares (no iguales) a Paz, también le apoye con sus senadores y diputados. La gran mayoría de bolivianos votó por un giro hacia la derecha tras diecinueve años de predominio izquierdista, que comenzó con Evo Morales en 2006 y sólo fue interrumpido por el gobierno de Jeanine Añez entre 2019 y 2020. También el voto mayoritario ha sido por un retorno a esa “Bolivia de los acuerdos”, como existió en las décadas de 1980 y 1990.

En Perú, exceptuando al “porno-filo” Presidente de la República, desesperado por legitimidad (el respaldo público de alcaldes y presidentes regionales no le basta, levantar el anda del Señor de los Milagros en procesión no es suficiente y adoptar perritos no convence), quien felicitó por teléfono a Paz, los sectores “de derecha” no han estado muy contentos con ese triunfo electoral. Así lo demostrarían, por ejemplo, mensajes en la red social X (otrora Twitter) de muchos políticos y activistas “de derecha” respecto al balotaje boliviano. Aunque Paz y Quiroga son candidatos derechistas, preferían a Quiroga, quien fue políticamente combativo desde la época de Morales. Paz les parece “suave”. Por lo pronto, el nuevo mandatario boliviano no tiene intención de “cargarse” la Constitución de 2009, como sí lo habría hecho Quiroga, apoyado por termocéfalos como Carlos Sánchez Berzain, ex ministro de Defensa boliviano, quien desde los Estados Unidos juega al gran ideólogo contra el “Socialismo del siglo XXI” en América Latina.

Sin embargo, hay otro motivo por el cual a los sectores “de derecha” peruanos no les gustaría Paz. Hasta un mes antes de la primera vuelta electoral presidencial, celebrada en agosto pasado, Paz no era un candidato con chaces de ganar. Incluso, para algunas encuestas de intención de voto, no existía. Los candidatos favoritos eran Doria y Quiroga. Los sondeos señalaban que había alrededor de 30% de bolivianos que no sabían a quién votar. En la etapa final de la campaña electoral, los indecisos se decidieron mayoritariamente por Paz. En la segunda vuelta electoral, Paz fue capaz de captar votos de quienes no gustaban de la postura tan ideologizada de Quiroga.

Paz es el ejemplo de que, en Perú, los sectores “de derecha” no tienen ni mínimamente asegurada la victoria de ninguno para sus (pre)candidatos presidenciales, a menos de siete meses de las elecciones generales. Especialmente, con un bolsón entre 50 a 60% de electores, de acuerdo a las (prematuras) encuestas de intención de voto, que no decide. En politología podríamos afirmar que cuando alguien contesta en un sondeo demoscópico sobre intención de voto que no ha decidido por quién votará, realmente, nos dice “no me gusta ninguno de los postulantes conocidos”.

En Perú, al futuro ganador de los comicios presidenciales lo conoceremos menos de un mes antes de la votación en abril y no, no será alguien parecido a Paz en Bolivia.

 

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