¿Qué defiende usted, Doña Keiko?

 

Doña Keiko F., ex congresista, hija mayor del ex dictador Alberto Fujimori y lideresa del fujimorismo, la mayor bancada “de derecha” en el Congreso, alzó su voz, pero en la red social Twitter. Mejor dicho, X.

Respondió un mensaje escrito en la misma red social por el corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, comunista estalinista, diciéndole que “se ubique”, porque ella y sus congresistas defenderán la Constitución de 1993. A mi parecer, que Doña Keiko diga que “defenderá” algo me asombra, porque después de todo lo que hemos vivido y visto como país en los últimos siete años, no sé qué defiende realmente Doña Keiko.

Para las elecciones generales de 2016 Doña Keiko se abanderó como defensora de la vida y la familia y mucha gente le compró el cuento. Sus votantes no tenían idea que traicionaría a su hermano menor Kenji utilizando su mayoría parlamentaria en la Cámara para suspenderlo (indefinidamente) del Congreso y denunciarlo ante la Fiscalía de la Nación. Ambos hermanos se habrían reconciliado, pero cuando él enfrente juicio ante los vocales de la Corte Suprema de Justicia, no creo evite recordar quién lo llevó allí. De igual forma, a causa de una nefasta pareja de asesores, Ana Vega y Pierre Figari, se convenció a sí misma que no le convenía políticamente la excarcelación de su padre y no movió un dedo para liberarlo: una acción que como política no le sumó nada y como hija la presentó como “mal agradecida”. Para colmo, se ha separado de su esposo, el padre de sus hijas, quien le habría sido leal durante todo el tiempo que estuvo presa. Si alguien no es capaz de defender su propia familia, ¿qué otra familia puede defender?.

Doña Keiko tampoco ha defendido a sus votantes. Ellos le votaron en 2016 una mayoría absoluta en el Congreso para que fuese “leal oposición” a quien ganó los comicios presidenciales. Sin embargo, ella no aceptó su derrota y utilizó su bancada para “vengarse del adversario” consiguiendo la caída del gobierno de Pedro Pablo Kuczysnki en 2018 e iniciando una época de inestabilidad política en el Perú que aún no acaba. Cuando en 2021 Doña Keiko denunció “irregularidades” del balotaje presidencial en su contra, congregó mucho respaldo agregando “Respeta mi voto” y ella fue la primera en irrespetar los votos de millones de peruanos y peruanas al, inesperadamente, “patearles el estómago” aceptando su nueva derrota.

Si Doña Keiko no sabe, la Constitución de 1993 no se defiende con ridículos cursillos en línea (la “escuelita naranja”) o plaquitas de mármol en las paredes del Palacio Legislativo sino cumpliéndola y haciéndola cumplir y a lo largo de estos siete años el fujimorismo la ha violado constantemente. Por ejemplo, la reciente ley sobre la “presidencia remota”, inconstitucional, que resta legitimidad a la Presidenta de la República y su Gobierno.

Perdonen, pero no creo en las “defensas” de Doña Keiko. Ella traicionó a su familia, traicionó a sus votantes y traicionó su discurso. Mejor que esta dama se dedique a publicar sus vídeos de cocina en la red social Tik Tok.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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