Una noticia previsible ha puesto los pelos de punta a más de una persona: el ex mayor Antauro Humala será excarcelado.
“Antaurito” (como me gusta llamarlo), oficial retirado del Ejército y abanderado de la extremista ideología “etno-cacerista” inventada por su padre, está preso desde 2005 cuando ese año encabezó una fracasada asonada en Andahuaylas, acción armada de estilo decimonónico para derrocar el gobierno de Alejandro Toledo y destruir la democracia restaurada en 2001. En esa violenta rebelión, las huestes de “Antaurito”, sus batallones de reservistas militares, asesinaron a sangre fría cuatro efectivos de élite de la Policía Nacional.
De acuerdo al Código de Ejecución Penal de 1991, el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) redimió el cómputo de la pena de diecinueve años de cárcel (a causa de trabajo y educación en prisión) logrando “Antaurito” la excarcelación ahora cuando debía salir en 2024. En las próximas horas, dejará la prisión de Piedras Gordas en Lima. Ya la abogada defensora informó que “Antaurito” reiniciaría su actividad política detenida en 2005.
Recordamos las simpatías del “hombre sin sombrero” que hoy ocupa la Presidencia de la República, cuando vestía sombrero, durante la campaña electoral del año pasado, por “Antaurito”. Incluso prometió indultarlo. Por eso el “hombre sin sombrero”, entonces con sombrero, tenía un contingente de guardaespaldas conformado por reservistas etno-caceristas. Ya en el Gobierno nacional, “se cargó” a la Jefa del INPE, quien no era favorable a la redención de pena para “Antaurito”.
Quienes están asustados por la excarcelación de “Antaurito’ creen que el “hombre sin sombrero” ha “metido mano” en el INPE y “Antaurito”, agradecido, movilizaría sus reservistas para defender al Gobierno nacional en las calles. No obstante, lo dudo. En febrero de este año, cuando en la opinión pública se hablaba de la excarcelación de “Antaurito”, su padre, Don Isaac, declaró públicamente que, si su hijo salía de la cárcel, no sería para obedecer órdenes del “hombre sin sombrero”. En mayo, la esposa, Ina Andrade, declaró que “Antaurito” desprecia al “hombre sin sombrero” y su putrefacto Gobierno.
Así como el “hombre sin sombrero” se reunió en el Palacio de Gobierno con rondas campesinas, sindicatos de izquierda radical o mineros ilegales, también lo hizo con reservistas etno-caceristas. Está desesperado por conseguir una base de apoyo político que pueda utilizar en las calles contra el Congreso, el Ministerio Público y el Poder Judicial y los grandes medios de comunicación. Por supuesto, una cosa es lo que quiera el “hombre sin sombrero”, otra distinta es lo que consiga. De otro lado, ¿cuánto liderazgo conserva “Antaurito” sobre sus huestes tras diecisiete años preso?. Si la mayoría está con el Gobierno nacional, “Antaurito” respaldaría al “hombre sin sombrero” (a regañadientes) para no perder su liderazgo.
Si
quien les escribe fuese el “hombre sin sombrero”, pensaría dos, tres y cuatro veces
antes de pedir ayuda a un individuo tan revoltoso, levantisco y díscolo como
“Antaurito”.
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