Perú (aún) no paga traidores

 

El día de las elecciones generales no será una fecha crucial sólo para los candidatos presidenciales sino también para los candidatos parlamentarios.

En esta oportunidad tenemos una infinidad de candidatos al Senado, la Cámara de Diputados y el Parlamento Andino. Ciertamente, no todos serán elegidos. Sin embargo, siempre ha sido una sana tradición que los candidatos parlamentarios se la jueguen en la campaña electoral hasta el final por sus candidatos presidenciales. Al fin de cuentas, si al candidato presidencial le va bien en la votación, puede jalar varias candidaturas parlamentarias.

Para estas elecciones generales, donde debíamos estar inundados de publicidad electoral de candidatos a senadurías o diputaciones, no ha sido así. Muchos candidatos parlamentarios intuyeron desde el inicio que sus candidatos presidenciales no tenían el más mínimo chance de triunfo en las ánforas y, simplemente, no hicieron campaña. Fue lo más prudente. No obstante, aplaudo la lealtad de esos candidatos parlamentarios -sin importar ideología o tendencia política- que, conociendo el inevitable fracaso electoral de sus candidatos presidenciales, siguen haciendo campaña por ellos y los acompañarán hasta el final.

Por eso ha sido tan notoria la conducta pública de los congresistas “de derecha” Adriana Tudela y Alejandro Cavero, candidatos a diputaciones. Su candidato presidencial es el congresista José Williams, quien también es candidato senatorial. De acuerdo a todas las encuestas de intención de voto y todos los simulacros de votación, Williams no tiene la más mínimo posibilidad de victoria electoral. Ni siquiera conseguiría una senaduría. En vez de apoyar a Williams hasta el final, Tudela y Cavero “saltaron del barco” y publicaron sendos vídeos de campaña electoral en sus redes sociales pudiendo a la ciudadanía el “voto cruzado” (voten por el candidato presidencial que deseen), pero que les voten para la Cámara de Diputados, por favor. Todo parece indicar que nadie de ese movimiento político obtendrá una senaduría o una diputación ni irá al Parlamento Andino.

Sólo hay una palabra para describir tal conducta: felonía. Tudela y Cavero son un par de traidores. Traicionaron a Williams dejándolo a su suerte. Traicionaron a sus compañeros candidatos a senadurías y diputaciones, quienes siguen haciendo campaña por Williams o, simplemente, no piden el “voto cruzado” en la cédula de sufragio. Por último, Tudela y Cavero traicionaron a quienes los eligieron congresistas en 2021, porque eligieron dos jóvenes “de derecha” que prometían “renovar la política” y han acabado comportándose como dos repugnantes politicastros.

Existe una frase atribuida a Quinto Servilio Cepión, cónsul de la República Romana en el año 139 antes de Cristo después que sobornase a Audax, Ditalcos y Minuros, tres lugartenientes del guerrero lusitano Viriato, para que le matasen mientras dormía y después rehusara pagarles: Roma traditoribus non praemiat en latín, pero en español es “Roma no paga traidores”.

Tudela, Cavero, por fortuna, Perú aún no paga traidores.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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