19 de febrero de 2015. El diario
La Razón denunció que dos suboficiales de la Marina de Guerra estuvieron
vendiendo información confidencial a Chile.
Rápidamente, el Ministro de
Defensa reveló en conferencia de prensa el nombre de un tercer implicado. Los
dos primeros están presos desde 2014, pero todos fueron acusados por la
procuraduría de la Armada y son investigados por la fiscalía del Tribunal
Supremo Militar-Policial. Según el Código Penal Militar-Policial de 2010,
estos espías que confesaron haber vendido información de pesca a supuestos
empresarios italianos, podrían ser condenados hasta 25 años de cárcel. Por
ahora el Ministro de Relaciones Exteriores envió una “nota de protesta” a Chile
y llamó a consulta al embajador peruano en Santiago.
Ese día el Presidente de la
República convocó al “Consejo de Estado” (creado en 2004) y después se reunió a
puertas cerradas en el Palacio de Gobierno con los principales dirigentes
políticos sobre el espionaje. Al salir, no hubo mayores declaraciones a
periodistas y reporteros.
Temprano el periodista deportivo
(aunque ya no habla de fútbol) Phillip Butters usó su programa de radio para
dejar salir todo su anti-chilenismo e incitar a otros que hagan lo mismo.
¿Sabrán que el anti-chilenismo es creación decimonónica del escritor Manuel Gonzales
Prada, ese intelectual vanidoso y reservista mediocre en la guerra contra Chile
(1879-1883), que se encerró en su casa durante los dos años de la ocupación
militar chilena astutamente utilizado por los políticos de la extinta “oligarquía”
para lavar sus culpas por la derrota del Perú?.
Me indigno, sí, que una minoría
de peruanos y peruanas en las redes sociales Facebook y Twitter dijera
que la denuncia de espionaje era una “cortina de humo”, incluso recurrente (¡no
había denuncias de espionaje para Chile desde el caso Víctor Ariza en 2009!),
para “salvar” al Gobierno nacional. Paradójicamente, el mismo discurso de los
voceros del (segundo) gobierno de Michelle Bachelet en el palacio de La Moneda
y la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado chileno. ¿Acaso somos en el
Perú tan, tan paranoicos para creer que todo, todo es una “cortina de humo”?. Pregunten
a esos personajes inmorales del periodismo “pudre-cerebros” como el abogado
Ricardo Vásquez Kunze, un montesinista reciclado.
También ciertos periodistas y “opinólogos”
se burlaron ofensivamente de los dos principales líderes opositores por
haberse reunido con Su Excelencia. “¡No hay
oposición!”, “¡oposición blandengue!”,
gritaron. ¿Qué insinuaron estos soberbios?, ¿que ellos son la “verdadera” o “única”
oposición al Gobierno nacional?, ¿que la “crítica por la crítica” o el ataque
mezquino y malicioso es la forma de hacer oposición?.
Aplaudo la unidad política contra
un agravio a nuestra Patria, porque más allá de las naturales diferencias (el caso
Martín Belaunde Lossio, el “reglaje”, la investigación fiscal a la Primera Dama
de la Nación, etc.), oficialismo y oposición sí son capaces de pensar en el
Perú primero cuando se la proponen. Algo hemos avanzado como país.


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