Algunas. Solamente, algunas palabras sobre las elecciones municipales y regionales venideras.
Quien escribe tampoco votará ahora, como no lo hice el año pasado. Las elecciones municipales y regionales son los comicios más complejos que se celebran desde el retorno a la democracia en 2001. No confío en que el Jurado Nacional de Elecciones y la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) enfrenten, conforme a ley, las “irregularidades” que se presenten el día de la votación, 02 de octubre, como si lo hacían en el pasado. También esta campaña me ha producido bostezos de hipopótamo. Ahora más que nunca defiendo el voto facultativo.
Estas elecciones no serán un “plebiscito” sobre el “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República. Sabemos que él es mayoritaria y abrumadoramente impopular hace tiempo y su incompetente, corrupto e ideologizado Gobierno carece de la fuerza política necesaria para impulsar candidaturas municipales o regionales afines. Si hay candidatos o candidatas simpatizantes del “hombre sin sombrero”, preferirán ocultar sus simpatías para no perder votos.
A nivel municipal, creo el electorado preferirá candidatos o candidatas con conocimiento, experiencia o “buena imagen” antes que con marcado discurso político. Si no existiera la reforma constitucional de 2015, quizá varios candidatos o candidatas buscando la reelección inmediata tendrían chances de triunfo. Por su parte, la marca partidaria no influirá en la victoria electoral, pero sí influiría -entre otros motivos- en la derrota. Creo han errado quienes intentan o han intentado en campaña mostrarse como “candidatos opositores” frente a supuestos candidatos “gobierneros”. A nivel regional, creo sí tendrán acogida discursos políticos más marcados (posiblemente, de izquierda radical en el sur o más “centristas” en el norte, centro y oriente del país), pero críticos con el “hombre sin sombrero” y su hediondo Gobierno.
En cuanto a las marcas partidarias con representación en el Congreso. Especialmente, que son o han sido “cercanas” al “hombre sin sombrero”, no creo tengan nada que festejar la noche de las elecciones. Los “sueños revolucionarios” de unos y los afanes de “dar gobernabilidad” de otros serán castigados en las ánforas. Probablemente, como en comicios municipales y regionales anteriores, los grandes ganadores serán movimientos regionales y candidaturas independientes. El esquema de descentralización armado en 2002 por el gobierno de Alejandro Toledo es caótico, pero su existencia es una barrera más contra la posibilidad de una dictadura que centralice el poder político.
Si usted decidió votar y sabe a quién votará, bien. Esta campaña electoral ha sido tan “fría”, que no sorprendería si mucha gente decidiera su voto el mismo día de los comicios. Además, el descontento popular hacia los gobiernos regionales y locales es altísimo. Por eso creo que ninguno de los dos candidatos punteros para la Alcaldía de Lima, según las encuestas de intención de voto, ganará. Tal vez me equivoque, no sé.
Que las
ánforas hablen libremente.
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