Cuestión de desconfianza


Pronto el congresista César Villanueva, presidente del Consejo de Ministros, irá al Congreso para solicitar a la Cámara la cuestión de confianza.

Si fuese congresista (no quiero serlo), votaría en contra. No por la inaceptable “metida de pata” de Daniel Córdova, quien renunció al Ministerio de la Producción tras revelarse un video auto-grabado, donde “negociaba” con pescadores artesanales la salida del Viceministro de Pesquería y Acuicultura renunciante para que desistan de una paralización.

Votaría en contra, porque Villanueva ha demostrado que es un político inescrupuloso y arribista. Lo demostró con un paro en Mariscal Nieto, Moquegua. Un “frente de defensa” realizó un paro de 3 días contra la EPS Moquegua, la empresa proveedora de saneamiento, que había resuelto un aumento tarifario del servicio de agua potable para cumplir las metas de expansión y mantenimiento de las redes de agua y desagüe los siguientes cuatro años. El incremento del 20% fue aprobado por la SUNASS, el organismo regulador en saneamiento.

En entrevista con una radio local, Villanueva dijo que había “acordado” con la SUNASS “dejar sin efecto” el aumento. Cuando el periodista le mencionó que el Consejo Directivo de la SUNASS no ha modificado las nuevas tarifas aprobadas en 2017 (sólo podía modificarlas por razones técnicas y en un plazo que ya venció), dijo que “lo paraba en 30 días” y que la SUNASS no podía “aplicar la ley por aplicarla”.

El “frente” era liderado por la sección del sindicato magisterial en Moquegua dominada por el SUTEP-CONARE, que es el MOVADEF, la facción “acuerdista” de Sendero Luminoso. También estaban comerciantes minoristas y el colegio de ingenieros en Moquegua, un gremio profesional tan politizado como en el resto del país. Protesta que convocó a ¡300 personas! y nadie más.

Incluso esos comerciantes se quejaron del poquísimo apoyo ciudadano. El alza en los usuarios residenciales afectaba entre S/. 1.00 y S/. 4.50 (monto por debajo del promedio de otras localidades) y tras dos meses de facturación, se habían cancelado alrededor del 93% de recibos. El paro, que tanto preocupaba a Villanueva por ser “la región del Presidente de la República”, fue alentado por agitadores políticos, comerciantes mercantilistas y propagandistas encubiertos. Gracias a Villanueva, el Gobierno nacional a través de la OTASS financiaría las mejoras en saneamiento para Moquegua. Mejor dicho, todos financiaríamos con nuestros impuestos que algunos moqueguanos no se vean “perjudicados”.

Ahora Villanueva quiere “revisar” los peajes de las concesiones viales (25% de las carreteras están concesionadas en cofinanciamiento público), pasando por encima del regulador OSITRAN para detener un paro de transportistas de carga. Muchos peruanos ya estamos hartos que el Poder Ejecutivo ceda a minorías activas que no tienen la representatividad que alegan y carecen de la legitimidad que otros les asignan.

Votaría en contra, porque qué esperar de un político oportunista con aspiraciones presidenciales en la Presidencia del Consejo de Ministros. Nada bueno, creo.



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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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