En horas de la mañana del martes 24 de julio dos
explosivos detonaron al interior de la Clínica Ricardo Palma, un conocido
nosocomio privado en Lima.
Hubo 35 heridos, quienes fueron rápidamente atendidos
por médicos y paramédicos. También daños a mamparas de vidrio, baldosas del
techo, tuberías de agua y cinco automóviles.
Según la Policía Nacional, los perpetradores son dos
hermanos, mayores de 40 años de edad: Lenin Benites y Claudia Benites. Ambos
entraron a la clínica por el estacionamiento. Llevaban explosivos caseros y pólvora
guardados en mochilas. Vestido con chaleco antibalas, él se dirigió a otra área
del estacionamiento y colocó la mochila debajo del automóvil de un médico.
Ella, cargando su mochila, ingresó hasta el laboratorio. Después de las 10:00am,
hicieron explotar sus mochilas con cinco minutos de diferencia.
El humo se expandió rápidamente. Se activaron las
alarmas y todos los pacientes fueron evacuados. Médicos, enfermeras y serenos
de San Isidro (distrito donde está la clínica) cargaron inmediatamente a bebes
recién nacidos, empujaron las incubadoras de los niños prematuros y retiraron a
pacientes en sillas de ruedas y camillas. Los hermanos Benites resultaron
gravemente heridos. Tienen fracturas óseas y quemaduras cutáneas. Fueron
sometidos a cirugía y están en cuidados intensivos de la misma clínica. Otros
heridos sufrieron contusiones, cortes, traumas auditivos, vértigo y asfixia.
Los hermanos Benites actuaron movidos por la venganza.
En 2011 la madre, Victoria Aguirre, fue internada en esa clínica por constantes
migrañas. Exámenes médicos descubrieron que tenía un tumor cerebral. Fue
sometida a una craneotomía ambulatoria, pero no respondió bien. Sufrió un
hematoma, fue intervenida otra vez y quedó con daños neurológicos. Falleció
posteriormente.
La familia denunció a la clínica ante el INDECOPI, que
la multó por 330 mil soles. No estuvo de acuerdo y llevó el caso al Poder
Judicial: quería una reparación civil superior al monto de la multa y prisión
para los médicos. El proceso penal aún está en curso. El odio, la ira y la sed de
venganza trastornaron a esos hermanos y su padre, quien entrevistado por
reporteros “justificó” los crímenes de los hijos.
Ningún medio de comunicación ha condenado el atentado.
Algunos periodistas hasta lo “matizaron”. Todos rehúsan llamarlo “terrorismo”.
El nuevo Fiscal de la Nación dijo “atentado terrorista”, pero después reculó.
La Policía Nacional aseguró que no fue atentado terrorista sino “venganza
privada” (¿?), pero envió ¡policías contra-terroristas! a la clínica.
¿Pensamos en el Perú que todo atentado terrorista
tiene motivación político-ideológica?. En los Estados Unidos ha habido atentados
terroristas realizados por sociópatas sin fin político o ideológico. Sólo querían
expresar odio, ira y sed de venganza. Creían que era “temporada de caza” y no
les importó quiénes se cruzaran en sus caminos.
¿Qué puede ocurrir si nos rehusamos a calificar de “terrorismo”
un atentado terrorista?. Que en el Perú abriríamos “temporada de caza” e
inocentes pueden morir.
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