Últimamente, el lenguaje político
se refiere al extranjerismo “lobby”. La bancada fujimorista quiere interpelar y
censurar al Ministro de Energía y Minas en el Congreso, porque lo acusa de
"lobista".
“Lobby” o cabildeo es una
actividad fundamentalmente lícita, por la cual un “grupo de interés” o “de
presión” (gremios empresariales, sindicatos, ONG, medios de comunicación, etc.)
realiza acciones dirigidas a influir en el Estado para obtener decisiones favorables
a sus objetivos. El “lobby” habría nacido en Gran Bretaña y pronto los Estados
Unidos adquirieron una larga tradición de cabildeo.
En el Perú existe de la Ley
que regula la gestión de intereses en la administración pública o “Ley
de Lobbies” de 2003. Recientemente, Chile ha adoptado una ley similar. Recién
la Unión Europea reguló el lobby en 2008. En fin, la ley señala que es “gestor de intereses (o lobista) a la
persona natural o jurídica, nacional o extranjera, que desarrolla actos de
gestión de sus propios intereses o de terceros, en relación con las decisiones
públicas adoptadas por los funcionarios públicos”. El lobista debe
inscribirse en un registro de la Superintendencia Nacional de los Registros
Públicos (SUNARP) cada dos años y notificarla de sus actos. También el
funcionario “contactado” debe informar y documentar del cabildeo a la
Contraloría General de la República. Lo que se buscaba era la transparencia.
Sin embargo, según investigación
periodística del diario El Comercio, en 2009 sólo 25 lobistas estaban
registrados. Encima, solamente, 8 tenían registro vigente. Además, no más de
cinco inscritos cumplen con registrar sus informes semestrales exigidos por ley.
Como dato curioso, el único “lobista” conocido era el ex diputado y ex
presidente regional de Lima provincias, Miguel Ángel Mufarech. La ley no
establece sanciones y el reglamento preveía la creación de un Tribunal
Administrativo Especial a cargo del Presidente de la República, el Congreso y
la Corte Suprema de Justicia que nunca se ha instalado.
¿Por qué no funciona la referida
ley?. Quizá, porque dentro de la más rancia tradición ibérica, peruanos y peruanas
nos gusta recurrir al “contacto” para obtener lo que nos interesa. Ese contacto
“por lo bajo” puede ser un amigo, hermano, primo, compañero o, únicamente, conocido.
Incluso, durante el Tahuantinsuyo, la verdadera riqueza (el famoso precepto
moral “Ama sua” o “No seas ladrón” es irreal y falso, porque no existía dinero
ni propiedad privada) consistía en las relaciones sociales. “Más rico” era
quien tenía la mayor cantidad de relaciones sociales, porque era la base de la
economía y la política.
Si a la nefasta tradición
añadimos la escasa transparencia y la débil institucionalidad, tenemos un campo
fértil para la corrupción. ¿No tenemos a los rectores de las universidades
haciendo “lobby” con congresistas contra la nueva Ley Universitaria?, ¿la
Federación Médica no hace “cabildeo” para conseguir de la Presidenta del
Consejo de Ministros y la Ministra de Salud Sí a sus demandas?.
Quien en el Perú esté libre de
“lobbies”, que tire la primera piedra.

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