Generalmente, no hago caso a las “bolas”
(rumores) limeñas de la política peruana, pero como dice un refrán popular: si
el río suena, es porque trae piedras.
¿Cuál es el esa “bola”?. Que un
amplio sector de la izquierda radical y la izquierda moderada estaría dispuesto
a apoyar en las elecciones generales del próximo año la candidatura
presidencial del economista Pedro Pablo Kuczynski, ministro de Energía y Minas
bajo el gobierno de Acción Popular (1980-1985) y ministro de Economía y después
Presidente del Consejo de Ministros durante el gobierno de Alejandro Toledo
(2001-2006), ex candidato presidencial en 2011 y hombre representativo de “la
derecha”.
¿Exageración?. Para nada. Basta
con percatarse que ya ningún periodista “rojo” o “rojimio” critica al conocido
PPK y hasta lo alaban. Quizá todo empezó cuando Kuczynski contrató los
servicios del publicista brasileño “de izquierda” Belisario Wermus, alias “Luis
Favre”, quien ayudó al Presidente de la República ha ganar la elección anterior
y apoyó en el triunfo del NO en la consulta popular de revocatoria del mandato
de la entonces alcaldesa de Lima, Susana Villarán, en 2013. Imagen y discurso
de PPK han empezado a “izquierdizarse”.
¿Qué pasa con los “rojos” y “rojimios”?.
Se han dado cuenta que no tienen candidato presidencial con posibilidades
reales de triunfo. Las figuras políticas de la década de 1980 son “viejas” y “obsoletas”.
Figuras nuevas, como la congresista Verónica Mendoza, son demasiado jóvenes e
inexpertas y serían “trituradas” durante la campaña. Otras figuras más
expertas, como la ex regidora metropolitana Marissa Glave o el congresista
Sergio Tejada, “se quemaron” apoyando la destroza gestión de Villarán o
rompieron oportunistamente con Su Excelencia después de haberlo apoyado.
Gregorio Santos, ex presidente regional de Cajamarca, está preso por corrupto y
el ex sacerdote católico anti-minero Marco Arana es un sectario y genera poquísimas
simpatías.
¿Por qué esa izquierda radical e
izquierda moderada apoyarían a un candidato que encarna la economía de mercado
que tanto detestan?. Quieren evitar el triunfo de alguno de sus dos enemigos
políticos mortales: el APRA y el fujimorismo. Creen que Kuczynski, sin alianza
con el Partido Popular Cristiano, ahora sí tiene mayores posibilidades de
desplazar al aprismo hacia la segunda vuelta electoral para que se enfrente a
la candidata de la derecha conservadora. En varios “rojos” y “rojimios” no
habría escrúpulos para traicionar la palabra si en 1990 izquierdistas como el
periodista César Hildebrandt o el sociólogo Luis Pásara no tuvieron reparos en
apoyar la candidatura presidencial del escritor Mario Vargas Llosa.
Tan seguros están muchos en la
opinión pública que la elección girará en torno a tres candidatos, que hasta en
el Palacio de Gobierno se habla de apoyar a PPK y sus 76 años a cuestas, a
pesar que pueda haber una candidatura oficialista.
Esta paradoja producto de la
paranoia política y el caudillismo exacerbado debilitaría peligrosamente la
democracia a quince años de haberla recuperado.

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