12 de septiembre de 1992 ("ESPECIAL")

Ese día Abimael Guzmán, el “Presidente Gonzalo”, jefe de los terroristas de Sendero Luminoso, cayó tras doce años de haber iniciado su guerra de lágrimas, sangre y destrucción.

Fue obra del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), unidad de la dirección contra-terrorista de la Policía Nacional. Constituido por el gobierno del APRA en 1990 para ubicar y capturar a las cúpulas de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), la otra organización terrorista que también causó dolor y ruina al Perú. Entre los integrantes estaban los mayores policiales Benedicto Jiménez y Marco Miyashiro. El jefe de la dirección contra-terrorista era el general Antonio Ketín Vidal.

En junio de 1990 el GEIN estuvo cerca de capturar a Guzmán cuando allanaron varias viviendas en Lima. En una, el cabecilla senderista había vivido. Se incautaron armas de fuego, propaganda proselitista y documentación. También capturaron varios senderistas y, por primera vez, hallaron ropa, bebidas y enseres de Guzmán, con lo cual no sólo se confirmó que “vivía” (hay quienes lo dudaban) sino que sufría una enfermedad cutánea. 

En enero de 1991, el GEIN volvió a estar cerca de la captura de Guzmán. Esa vez se incursionó en dos casas de San Borja, días después que los senderistas las habían dejado. No hubo capturas, pero se incautó abundante material documentario y fílmico. De esa incursión vino el conocido video donde se ve a Guzmán reunido con su comité central bailando “Zorba el griego”. Por primera vez se identificaba a los integrantes del comité central senderista y se veía a Guzmán como un burgués ordinario.

Aunque hasta abril de 1992 el GEIN había realizado importantes capturas de senderistas y emerretistas, incautado arsenal y documentación de ambas organizaciones terroristas, además de haber desarticulado secciones senderistas importantes como Socorro Popular o El Diario, para la dictadura de Alberto Fujimori no formaba parte de la “nueva estrategia anti-terrorista”. Se decía que el asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos y el generalato militar solían reírse del GEIN llamándolos “Los caza fantasmas”.

Sin embargo, una paciente labor operativa, que incluyó averiguaciones (la incursión en la academia preuniversitaria César Vallejo), vigilancia (a una vivienda en Surco, una panadería en Surquillo), seguimiento (a Carlos Incháustegui y Maritza Garrido Lecca, “lugartenientes” de Guzmán) y búsqueda de basura (hallaron cigarrillos y medicinas dermatológicas), permitieron al GEIN capturar a Guzmán en la noche, quien no opuso resistencia. Ketín Vidal llegó también. En ese momento Fujimori no estaba en Lima.

Lo demás es historia: Guzmán encerrado con traje a rayas y enjaulado, el juicio con “jueces sin rostro” a él y la cúpula senderista (anulados en 2003 por el Tribunal Constitucional para realizar nuevos juicios conforme al “debido proceso”), la torta de cumpleaños de parte de Montesinos, las apariciones de Guzmán en TV, el “acuerdo de paz” de 1993 una semana antes del referéndum constitucional, la división senderista entre “pro-seguir” y los “acuerdistas”, etc. También cómo Fujimori desactivó el GEIN y se negó a reconocerle méritos, cómo Jiménez, Miyashiro y otros sólo recibieron reconocimiento de Ketín Vidal y cómo éste sólo recibió condecoración del entonces alcalde de Lima, Ricardo Belmont, etc.

Que el fujimorismo en el Congreso declare “héroes de la democracia” (una mención demasiado “manoseada”) a los integrantes del GEIN sólo es uno de tantos honores que merecen quienes ayudaron decisivamente a derrotar el terrorismo.

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