¿Disfrutó las celebraciones o el asueto por Fiestas Patrias?. Espero que sí, porque serán las últimas.
Sí, éstas han sido las últimas Fiestas Patrias como las hemos vivido desde el retorno a la democracia en 2001. El próximo año, cuando juramente quien habrá ganado los comicios presidenciales, que será “de izquierda”, la situación del país habrá cambiado.
La Presidenta de la República no estará el próximo julio. Probablemente, no llegue ni al final del año. No más discursos kilométricos, llenos de retórica derechista (con mentiras y medias verdades) y victimización, que provocan bostezos de hipopótamo a propios y extraños. No, el próximo año sí habrá gente que querrá oír el mensaje inaugural del ganador de las elecciones. Posiblemente, no les guste lo que oigan, pero necesitarán oírlo.
Tampoco estará el putrefacto Congreso unicameral. Habrá sido reemplazado por su hijo bastardo, el Bicameral. Posiblemente, quien presida el Senado o la Cámara de Diputados no sea un tipejo acusado de violar sexualmente a una mujer ni señalado como “asaltante” de cajas municipales de ahorro y crédito, quien podría acabar presidiendo un Gobierno interino. También es probable que buena parte de la patulea “de derecha” que hoy ocupa el Palacio Legislativo ya no esté. Desde donde oigan el mensaje inaugural del nuevo mandatario Patricia Chirinos llorará, Patricia Juárez se jalará los cabellos, Alejandro Cavero y Alejandro Muñante se orinarán de miedo, Jorge Montoya tendrá un patatús y Fernando Rospigliosi... Mejor no aludo a Rospigliosi.
Quienes nos han dicho, en los grandes medios de comunicación, desde inicios de este año que no pasaría nada con las elecciones generales de 2026, que no habría sorpresas, que ganaría alguien del establishment político, recordarán el ridículo que hicieron con sus pseudo-análisis cuando estén oyendo el mensaje inaugural de quien no contemplaron que podía ganar hasta poco tiempo antes de los comicios. No vieron o no quisieron ver el enojo, la rabia y la frustración que se estuvo acumulando y se liberó con furia vengadora en las ánforas por cada día que estos personajes se empecinaron en defender a la repudiada Presidenta de la República y su malogrado Gobierno y al impopular e “ilegítimo” Congreso. Quizá hasta el 28 de julio o después no entiendan o se nieguen a entender qué sucedió.
Por supuesto, la ciudadanía. Si este año hubo ánimo para hacer turismo, posiblemente, el próximo año no. Si este año hubo deseos para celebrar, posiblemente, el siguiente año no. Si este año hubo intención de desconectarse de la política, posiblemente, el otro año no será así. El venidero 28 de julio habrá muchos exaltados, muchos preocupados y muchos asustados. Ya no importarán los discursos anti-izquierdistas ni las poses forzadas de “derecha aristocrática”. Nadie hablará más de la supuesta “ola derechista” que recorría el mundo, la lucha contra las “fuerzas del globalismo” ni que somos los campeones del anti-comunismo.
¿Gozaron
estas Fiestas Patrias?. Ojalá sí, porque nadie puede garantizarles que
disfrutarán las próximas.
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