El Poder
Judicial ratificó la condena a 5 años de prisión efectiva al congresista Edwin
Donayre y el Congreso lo desaforó. La Policía Nacional lo busca para
encarcelarlo, pero está no-habido.
Hasta el
año pasado Donayre era invitado estrella de una televisora privada para
comentar el desfile cívico-militar cada 29 de julio por su condición de general
retirado del Ejército. Ahora el Ministerio de Defensa anunció que le quitará sus
condecoraciones.
Nacido en
1952 en Ayacucho, hijo de un antiguo gamonal (hacendado de la sierra), ingresó
a la Escuela Militar de Chorrillos. Cursó estudios complementarios en el
extranjero. En las décadas de 1980 y 1990 estuvo en fronteras, zonas de
emergencia anti-terrorista y prestó servicio en Tacna, Puno, Tarapoto, Iquitos,
Ayacucho y Arequipa.
En 2006
Donayre era jefe de la Región Militar Sur cuando estalló el escándalo por venta
de gasolina 84 octanos y Diésel D2 del Ejército, que lo involucró junto a altos
oficiales, incluido el entonces comandante general, César Reynoso, nombrado por
el gobierno de Alejandro Toledo. Instalado el gobierno de Alan García, el escándalo
del “Gasolinazo”, acabó con la carrera militar de todos los involucrados,
excepto Donayre, quien fue catapultado a la Comandancia General.
La
Contraloría General de la República y el Ministerio Público continuaron
investigando el “Gasolinazo”, pero Donayre se negaba a declarar. Cuando
periodistas le hablaban del tema, se burlaba, hacía bromas ridículas, reía y no
respondía. Era un bufón uniformado y hasta el conocido cómico Carlos Álvarez lo
imitaba en TV. En 2008 el entonces presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simón,
lo convenció que declare ante fiscalía. Sin embargo, la difusión pública de un
video ese año, donde en una reunión privada entre oficiales del Ejército hizo
comentarios xenófobos, machistas y homofóbicos contra los chilenos terminó con
la paciencia de Antero Flores-Araoz, entonces ministro de Defensa. García,
quien había iniciado ante la Corte Internacional de La Haya el proceso judicial
por la delimitación marítima con Chile y quería mantener el asunto político lejos
de las relaciones económicas y comerciales, destituyó a Donayre.
En 2011
Donayre intentó la candidatura al Congreso, sin éxito. Tres años después tentó
la Presidencia Regional de Ayacucho, quedando segundo en votación. Ya estaba
aliado políticamente con el ex congresista y ex presidente regional de La
Libertad, César Acuña. A Acuña no le interesó el pasado de Donayre, pero sí que
sus extravagancias atrajeran votos. En 2016 consiguió el escaño en la Cámara.
A partir de
entonces Donayre se desdibujó hasta lo patético y se emparejó políticamente con
el fujimorismo. Desde ofender a la entonces ministra de Salud, Patricia García,
en 2017 hasta disfrazarse, entrar al museo Lugar de la Memoria y engañar a una
curadora en 2018 para probar que era “pro-terrorista”. Ese año el Poder
Judicial lo condenó por el “Gasolinazo”, pero la mayoría fujimorista se
resistía al desafuero. Al final, cedió.
Personalmente,
no extrañaré a Edwin Donayre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario