Héroes, no por ley o decreto ("ESPECIAL")

 

Fallecido el ex congresista Luis Giampietri, vicealmirante retirado de la Marina de Guerra, más de una voz “de derecha” ha pedido declararlo "héroe nacional".

“Héroe” es una persona que hace algo más allá del deber para salvar a sus semejantes, incluso a costa de su vida. Ignoro si Giampietri sería o no un “héroe”, más allá de los voluntariosos regidores de la Municipalidad Distrital de Surco en Lima, quienes han renombrado un parque en su honor. Eso no está en discusión, pero sí esta aparente necesidad de los sectores “de derecha” por tener “héroes”. No serían sólo “héroes” militares también ciertos civiles. El inefable abogado Aldo Mariátegui, quien ahora propuso que haya estatuas, monumentos y avenidas en honor a Giampietri, en 2018 propuso lo mismo para ¡Carlos Boloña!, ex ministro de Economía y Finanzas, condenado penalmente por el golpe de estado del 05 de abril de 1992 y “malagradecido” con el ex dictador Alberto Fujimori.

Hace mucho tiempo que la gran mayoría de peruanos y peruanas consagró quiénes son nuestros héroes nacionales, sin ley o decreto de por medio. No me refiero al almirante Miguel Grau y el coronel Francisco Bolognesi, homenajeados y recordados desde las grandes ciudades hasta los pequeños caseríos, sino a otros, como el coronel Leoncio Prado.

Nacido en Huánuco en 1853, Prado fue hijo del general Mariano Ignacio Prado, quien sería Presidente de la República tras la Revolución de 1865 y, después, sucediendo al civilista Manuel Pardo. Desde pequeño mostró inclinaciones por la vida militar. En 1866 dejó (temporalmente) sus estudios en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe en Lima para alistarse en la Marina de Guerra destacándose en los combates de Abtao y Dos de Mayo contra la flota naval de España.

Prado tuvo una vida fascinante: en 1867 participó en la Comisión Tucker encargada de estudiar y explorar la hidrografía de la Amazonía. Se cruzó con el científico lombardo Giovanni Antonio Raimondi y estuvo perdido en la selva siendo rescatado por nativos. Volvió a Lima, completó sus estudios y el presidente Manuel Pardo lo envió -junto a otros estudiantes- hacia los Estados Unidos. Allá se implicó con la causa independista cubana. Viajó a Cuba, peleó al lado de los rebeldes cubanos contra el ejército colonial español y protagonizó algunos célebres combates contra la flota española. Hasta la Revolución de Fidel Castro en 1959, había un gran retrato al óleo de Leoncio Prado en el Ayuntamiento de La Habana.

Prado quiso viajar a Filipinas (entonces territorio colonial español) para apoyar la causa cubana, pero tras fallar en un primer intento el estallido de la guerra de Perú y Bolivia contra Chile en 1879 le hizo regresar. Fue destacado a la defensa naval de Arica. Después pasó a formar y comandar una tropa guerrillera que peleó en la Batalla del Alto de la Alianza en 1880. Fue capturado ese mismo año en Tarata por las tropas chilenas tras un cruento enfrentamiento, pero los oficiales chilenos le perdonaron la vida, a condición de no volver a pelear.

Cuando Prado fue liberado, se unió a la resistencia armada que lideraba el general Andrés Avelino Cáceres. Participó en la Batalla de Huamachuco de 1882, pero tras la refriega terminó apresado por el ejército chileno y, posteriormente, fusilado. Pidió el honor de él mismo dirigir su fusilamiento y los oficiales chilenos se lo concedieron. Actualmente, sus restos reposan en la Cripta de los Héroes dentro del Cementerio Presbítero Matías Maestro en Lima.

¿Por qué los sectores “de derecha” que buscan “héroes” no reivindican la figura de Leoncio Prado, hace tiempo considerado héroe por la nación, sin necesidad de ley o decreto?.

 

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