Aprovechando la reunión del Banco Mundial y el Fondo
Monetario Internacional realizada en Lima, el Gobierno nacional anunció la
firma del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica o, simplemente,
Acuerdo Transpacífico.
Más conocido por sus siglas en inglés, TPP (Trans-Pacific Partnership), es un
tratado multilateral de libre comercio originalmente firmado por Chile junto al
Sultanato de Brunéi, Nueva Zelanda y Singapur en 2005. Desde 2008 se sumaron
México y Perú junto a los Estados Unidos, Canadá, Australia, Japón, Malasia y
Vietnam. Aunque los detalles de las negociaciones no se conocerán hasta el 05
de noviembre, “rojos” y “rojimios” gritan a los cuatro vientos que el TPP es
perjudicial para el Perú.
¿Qué chillan estos enemigos de la Globalización o “globafóbicos”
de izquierda (también los hay de derecha, pero hacen menos bulla)?. A) Que las
negociaciones han sido “secretas”. B) Que el Perú ha cedido soberanía ante las
empresas multinacionales para futuras demandas en tribunales internacionales.
C) Que el Perú pagará millonarias indemnizaciones a inversionistas extranjeros.
D) Que se protegerá los datos de prueba biológicos (esenciales para la
fabricación de medicamentos) por 12 años. E) Que los derechos de patentes se
extenderán a más de 20 años. F) Que los precios de los medicamentos subirán y
será afectada la salud pública. Curiosamente, mismas excusas que se oían en
2004, 2005 y 2006 cuando se negoció, aprobó y firmó el Tratado de Libre
Comercio con los Estados Unidos.
Al margen de lo que diga -por ejemplo- el periodista “rojimio”
Luis Davelouis, hubo 29 reuniones informativas antes y después de cada ronda
negociadora y los textos nunca se publican para no debilitar la posición
negociadora. El TPP no modificará la solución por vía arbitral ante
controversias entre el Perú e inversionistas extranjeros que ya se aplica
(normal en este mundo moderno) y se han ganado 9 de 11 arbitrajes y cuando se
ha perdido, no se han pagado indemnizaciones tan astronómicas como se alega. En
cuanto a los datos de prueba biológicos, seguirán siendo 5 años. Los derechos
de patentes continuarán siendo 20 años. Acá no se pudo conseguir más de lo
alcanzado anteriormente con el Tratado de Libre Comercio con los Estados
Unidos, sólo mantener el statu quo:
no habrá patentes de segundo uso o nuevo uso de medicamentos. Tampoco
prohibición de genéricos o biosimilares ni cambia de la definición de genérico.
No se limitará el acceso ni precio de vacunas.
El TPP busca principalmente la eliminación del 90% de
los aranceles de importación entre los países miembros. Ahí el por qué “rojos”
y “rojimios” saltan hasta el techo: no quieren nada de apertura comercial ni
integración económica, porque aún “mastican” la vieja “Teoría de la Dependencia”
de la década de 1960, que hasta en China ha sido descartada.
Tras diecisiete tratados de libre comercio que “blindan”
el modelo económico heredado de la década de 1990, el TPP es el mayor “blindaje”
de todos. Por eso la irritación de “rojos” y “rojimios”, los “globafóbicos” de
siempre.

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