Porque regresaron los comunistas ("ESPECIAL")

 

Perú tiene nuevo Presidente de la República, designado por el putrefacto Congreso para liderar el interinato.

Su Excelencia, sin tapujos, es un “rojo”. No es un comunista ortodoxo. Dudo mucho que haya leído El Capital del filósofo alemán Karl Marx o sepa de materialismo dialéctico o materialismo histórico. Es uno de esos personajes que el difunto ex diputado Carlos Tapia los tildaba de “marxistas de manual”. Ante todo, es un ex vocal superior, a quien el extinto Consejo Nacional de la Magistratura echó del Poder Judicial en 2011. El Colegio de Abogados de Lambayeque lo expulsó de la orden acusándole de estafa y enriquecimiento ilícito.

Si la Cámara “espuria” es dominada por los sectores “de derecha” desde el inicio, ¿cómo pudo ser electo un "rojo"?. La aritmética no miente. Este caballero octogenario, intelectualoide y machista, fue elegido con apoyo parcial “de derecha”. En concreto, quien escribe cree que ha sido una maniobra política de dos ex congresistas y conocidos alfiles de doña Keiko F., ex congresista y por cuarta vez candidata presidencial: Miguel Torres (candidato senatorial) y Luis Galarreta (candidato al Parlamento Andino), quienes son más "calichines del maquiavelismo político" que estrategas electorales.

¿Cuál habría sido la maniobra?. Como el ex alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, candidato presidencial y senatorial, promovió la nueva sucesión constitucional, Doña Keiko no podía entregarle una nueva victoria política instalando en el Palacio de Gobierno a una “aliada” suya: la congresista María del Carmen Alva. Entonces la bancada parlamentaria de Doña Keiko pondría todo o parte de los congresistas necesarios para que el postulante “rojo”, quien se ha reconciliado con el corrupto ex presidente regional de Junín, Vladimir Cerrón, comunista estalinista, gane.  Al menos, así lo alertó horas antes de la votación Norma Yarrow, congresista y candidata a una diputación, cercana a López Aliaga.

¿Para qué quería Doña Keiko tener un “rojo” en el Palacio de Gobierno?. Para posar de “anticomunista” y rabiosa opositora en la campaña electoral. De paso, mostrar a López Aliaga como el culpable que la izquierda radical haya vuelto al poder. Sin embargo, la maniobra fracasará por tres motivos: primero, el anti-voto de Doña Keiko es descomunal. Conforme a la última encuesta de opinión de IPSOS, nueve de cada diez electores no votaría a Doña Keiko por ningún motivo. Segundo, el nuevo Presidente de la República no se “cargará” la (menguante) democracia restaurada en 2001 y el (envejecido) modelo económico heredado de la década de 1990 en cinco meses. Su Gobierno interino será muy débil políticamente. Además, a Su Excelencia tampoco le alcanza la vitalidad. Más parece un abuelito achacoso que un revolucionario peligroso.

Por último, todos fuimos testigos cómo los sectores “de derecha”, dentro y fuera del Congreso, estuvieron “muertos de miedo” entre 2021 y 2022 durante el incompetente, corrompido e ideologizado gobierno de Pedro Castillo. ¿De qué anticomunismo pueden presumir?. No son anticomunistas, son anti-izquierdistas. Son valientes para pelear contra los “progres”, pero cuando deben enfrentar a un marxista-leninista tiemblan.

No obstante, esta maniobra política es inmoral. El interinato no debe formar parte de los menudos cálculos electorales. El país merece algo de respecto. Quizá me equivoque, pero creo que alguno de los sectores “de derecha” promoverá otra sucesión constitucional antes del 12 de abril, día de las elecciones generales.

 

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