entrevista para la televisora privada América TV sobre
la coyuntura política y la campaña electoral en el Perú y le cayeron puyas.
Primero, elogió al Presidente de la República y la
Primera Dama de la Nación, a quienes avaló como “garante” para que ganen el ballotage de las elecciones generales de
2011. Dijo que el actual Gobierno nacional ha sido positivo para el país y no
se arrepiente de haberse opuesto tenazmente a la victoria electoral del
fujimorismo ese año.
Volvió a atacar a Doña Keiko, candidata presidencial
fujimorista e hija mayor del ex dictador Alberto Fujimori, preso por
corrupción, violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.
Una vez más “alertó” del peligro que representa el fujimorismo para el Perú y
que la victoria de Doña Keiko (puntera en la intención de voto presidencial)
significaría una “reivindicación” de la dictadura.
También tuvo palabras duras contra el candidato
presidencial del APRA y el Partido Popular Cristiano, a pesar que apoyó al
gobierno de Alan García entre 2006 y 2011. Halagó al economista Julio Guzmán,
ex viceministro de Industria y PYMES y candidato presidencial “invalidado” (el
Jurado Nacional de Elecciones aún no resuelve los recursos de nulidad contra
esa candidatura), y pidió votar al economista Pedro Pablo Kuczynski, ex
ministro de Economía y Finanzas, a quien considera mejor opción para evitar el
triunfo fujimorista.
Más allá de burlas, reproches u ofensas, el papel de
“garante” en 2011 que Don Mario asumió NO era a favor de algo sino contra algo.
Mejor dicho, se proclamó “garante” contra la posibilidad que “su” candidato
atentase contra la democracia restaurada en 2001 y el modelo económico heredado
de la década de 1990 si llegaba al poder. Vargas Llosa nunca fue “garante”
contra actos de corrupción ni políticas públicas ineficaces. De ahí que su
apreciación “positiva” del quinquenio presidencial que finaliza es personalísima.
Don Mario parece no perdonar la rabiosa oposición
aprista (¿qué era esa patota juvenil callejera llamada “colectivo Renovar”?) a
Su Excelencia y el Gobierno nacional durante estos años, pero como los apristas
nunca se salieron de las reglas institucionales esa oposición no fue
anti-democrática. De igual modo, ocurrió con el fujimorismo. Más allá de
algunos personajes con conductas anti-democráticas (por ejemplo, el congresista
Héctor Becerril), el fujimorismo como movimiento político ha mostrado adhesión
al régimen democrático vigente. Más por conveniencia que convicción, no ganaría
nada destruyéndolo.
Vargas Llosa está actuando más como anti-fujimorista
que como demócrata al pregonar que NO debe ganar una opción con mínimo 30% de
posibles votantes. Don Mario es apasionado en sus opiniones, pero debiera
reservarlas para sí o su entorno más íntimo considerando que es una figura
intelectual respetada y el único peruano Premio Nobel. No vale la pena que
sacrifique más su prestigio, porque mucha gente en el Perú no se lo agradecerá.

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