Recientemente, el abogado Aldo Mariátegui escribió un
artículo en su columna de opinión en el diario Perú21 que a algunos llamó la atención.
En su artículo Mariátegui predice el ocaso del
fujimorismo. Dijo haber creído que el fujimorismo, bajo su lideresa doña Keiko
F., ex congresista, hija mayor del ex dictador Alberto Fujimori y dos veces
candidata presidencial, era ese “partido político de derecha” que el Perú
necesita desde 1931. Culpó al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018),
los medios de comunicación y también a los fujimoristas, porque Mariátegui cree
que el fujimorismo es un “dique de contención” contra la izquierda radical.
Personalmente, la única culpable del abrumador
desprestigio del fujimorismo es Doña Keiko. Por su soberbia e inmadurez. Hoy la
vemos desacreditándose con sus críticas mezquinas al Presidente de la República
por sus iniciativas de reforma constitucional para someter a referéndum.
También defendiendo cerradamente a Pedro Chavarry, el cuestionado Fiscal de la
Nación, y sin zanjar con el suspendido vocal supremo César Hinostroza y la
(supuesta) reunión entre ambas relacionada al escándalo de corrupción en el
Ministerio Público, el Poder Judicial y el Consejo Nacional de la Magistratura.
Doña Keiko tiene una forma infantil de hacer política
y un ejemplo lo ilustra: Fernando Cillóniz. Elegido presidente regional de Ica
en 2014 con los colores fujimoristas, Cillóniz ha tenido una gestión eficiente
en un departamento con economía pujante, pero Doña Keiko está enemistada con
él. ¿Por qué?.
Cillóniz se ganó el odio de militantes y congresistas fujimoristas,
sindicalistas, etc., porque rehusó contratar personal para el Gobierno Regional
de Ica sin concurso de méritos, rechazó “torcer” licitaciones para beneficiar
contratistas, no despidió a los directores regionales de trabajo y salud por
presión política (incluso de congresistas “rojos” con el sindicato de la
empresa minera Hierro Shougang detrás), destituyó malos médicos y maestros sindicalizados
y hasta se negó a entregar el duplicado de un brevete (licencia de conducir)
falso a la hija de un congresista fujimorista, quien encima le exigió despedir
a la directora regional de transporte.
Ante estos intentos de corrupción tan descarados,
Cillóniz creyó que Doña Keiko lo defendería. No obstante, ella defendió a “sus”
congresistas, acusó de “corrupto” a ¡Cillóniz! (haciéndose eco de ellos) y ha
ido a Ica para atacarlo públicamente. No se entiende. Ambos habían tenido una
relación muy fluida, hasta que ella perdió la elección presidencial en 2016.
¿Por qué la voltereta de 180 grados de Doña Keiko?.
Una congresista fujimorista lo reveló durante una entrevista de TV: Doña Keiko
se había enterado que Cillóniz era ¡amigo de Kuczynski! y, según ella, un amigo
de su enemigo NO podría ser su amigo.
¿Puede Mariátegui estar tan convencido que Doña Keiko
y el fujimorismo no serían capaces de “entregar” el país a la izquierda radical
por capricho o resentimiento?. Quien escribe cree que sí. Si fuera así, será el
ocaso del fujimorismo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario