“Cargándose” Tía María ("ESPECIAL")


El último viernes por la noche, el Gobierno nacional nos sorprendió con una noticia inesperada.

El permiso de construcción entregado a la empresa minera Southern Perú para el proyecto Tía María en Arequipa fue “suspendido” por 120 días hasta que el Ministerio de Energía y Minas resuelva observaciones del Gobierno Regional de Arequipa y la Municipalidad Provincial de Islay. Decisión tomada durante un “paro indefinido” en Arequipa, convocado por anti-mineros de izquierda radical y sindicalistas mafiosos, amparados por agricultores arroceros y usuarios regantes.

El primer día de ese “paro” fue violento. A los bloqueos de carreteras existentes, se sumó el salvajismo en la ciudad de Arequipa. Hordas de energúmenos bloquearon avenidas y calles, forzaron el cierre de establecimientos comerciales y paralizaron la actividad económica, agredieron vehículos de transporte público, dañaron propiedad privada y pública y se enfrentaron con efectivos de la Policía Nacional. Hubo heridos y también detenidos, de quienes todos esperamos el Ministerio Público y el Poder Judicial procesen.

Para el cuarto día, el “paro” se “desinfló”. Cada vez hubo menos manifestantes y la presencia policial aumentó. Se ha impedido a manifestantes el acceso hacia la Plaza de Armas y el bloqueo de avenidas y calles dentro de la ciudad. También que vuelvan a “bloquear” carreteras desbloqueadas. Las clases escolares se reiniciaron. Que el Alcalde de Arequipa haya negociado con los manifestantes (pese a la negativa de regidores opositores) una “pausa” en el “paro” por la pronta celebración del aniversario de la ciudad también ayudó. Desde el inicio el Ejército fue enviado a proteger el puerto de Matarani. A pesar de la presencia militar, alrededor del 50% del transporte de mercancías hacia Matarani no pudo llegar al puerto por el bloqueo de las carreteras.

El principal instigador del “paro”, el amenazador presidente regional Elmer Cáceres Llica, estuvo desaparecido. Según su asesor legal, temía lo hicieran “blanco de críticas” por el vandalismo del primer día. Días después Cáceres Llica habló por video en la red social Twitter pidiendo a los manifestantes no destruir propiedad privada o pública ni atacar a quienes no quieran protestar. La amenaza de ciudadanos marchando contra el “paro” le había demostrado su fracasó. Como rogando, el otrora bravucón pidió al Gobierno nacional anule el permiso.

¿Por qué el Gobierno nacional cedió?. Que el Ministro de Energía y Minas no venga con “medias verdades”: fue una decisión política. Como dijo la presidenta de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), María Isabel León, se ha cedido ante Cáceres Llica, aunque también reconoció que “suspensión” no es igual a “anulación”.

Dudo mucho que Cáceres Llica, los “rojos” anti-mineros y demás se contenten con la “suspensión”: seguramente, seguirán exigiendo la anulación. Ya vieron que el Gobierno nacional sí cede. Entonces, ¿por qué la cesión?. Quizá la respuesta esté en las recientes encuestas de opinión de IPSOS y DATUM sobre la popularidad del Presidente de la República, quien ha subido en Lima, el Norte, el Centro y el Oriente, pero no en el Sur. Posiblemente, por el conflicto Tía María.

Para Su Excelencia, quien es un “aventurero” incompetente y narcisista, incapaz de soportar que no lo aplaudan ni lo vitoreen, es inaceptable que peruanos y peruanas del Sur no lo quieran y necesita complacerlos de alguna manera. De verdad, que el “infeliz” busque un psicólogo para lidiar con sus traumas antes que termine “cargándose” el Perú.


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