Bochinche, puro bochinche

 

Esas elites políticas, intelectuales, periodísticas y activistas que forman la soberbia y ensimismada “progresía” limeña buscarían un “estallido social” en el país.

En estos días los integrantes de la Junta Nacional de Justicia se presentaron ante la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso. Una mayoría de congresistas en la Cámara les aprobó una investigación sumaria para determinar si corresponde o no destituirlos. Las bancadas “de derecha” y algunas “centristas” quieren la destitución, porque creen que esta entidad pública creada a partir de la reforma constitucional ratificada en el Referéndum de 2018 para sustituir al extinto Consejo Nacional de la Magistratura está “capturada” por la “progresía” limeña.

Por su parte, esa “progresía” defiende con uñas y dientes la Junta Nacional de Justicia. Grita “violación a la Constitución (de 1993)” o “dictadura parlamentaria”, pero es una lucha por sus cuotas de poder. No querría perder la influencia que hoy puede ejercer sobre el Ministerio Público y el Poder Judicial, la cual ambicionaba desde el retorno a la democracia en 2001.

Es notoria la alharaca de la “progresía” limeña por la sola posibilidad de destituir a los integrantes de la Junta Nacional de Justicia. Si el Congreso destituyese a los titulares, los suplentes asumirían funciones e, incluso, algunos de ellos serían de simpatías “progres”. En 2018 el Congreso destituyó a todos los integrantes del Consejo Nacional de la Magistratura, incluidos los suplentes, pese a que los últimos no estaban implicados en la red de corrupción judicial de los titulares.

Cuando los integrantes de la Junta Nacional de Justicia acudieron al Congreso se mostraron fatuos y hasta majaderos. No quisieron responder preguntas, respondían de mala gana, delegaban las respuestas en sus abogados o descalificaban la investigación. ¿Querrán ser destituidos?.

Días antes el psicólogo Juan Carlos Tafur, amigo de la “progresía” limeña, escribió en una columna de opinión del portal web sudaca.pe sobre que el país es como un barril de pólvora y sólo faltaría la mecha para estallar en marchas y protestas callejeras. Varios de la misma colectividad que Tafur piensan algo similar. Hace tiempo sueñan reeditar el “bochinche callejero” de noviembre de 2020, con el cual esa “progresía” llegó al cénit de su hegemonía. ¿No será que la defenestración de la Junta Nacional de Justicia es la buscada mecha?. Sabiendo cuán “atorrantes” y “buscapleitos” son los sectores “de derecha” que alientan la destitución, quizá sea una trampa.

Hubo una reciente marcha en Lima contra la Presidenta de la República y el Congreso, organizada por una izquierdosa “Plataforma por la Democracia”, pero no congregó más que algunos centenares de personas. La gran mayoría de la ciudadanía es indiferente, porque no entiende para qué sirve la Junta y ve nomás una camorra política entre bandos ideológicos. Las preocupaciones ciudadanas son otras y el enojo de las mayorías va por otro lado.

Ignoro qué ocurrirá, pero un “bochinche callejero” como noviembre de 2020, no lo creo.

 

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Noviembre 1992 / noviembre 2020

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