Así quedó el “hombre sin sombrero” que ocupa la Presidencia de la República, porque el Congreso no le autorizó viajar a Europa.
Con 54 votos a favor, 55 en contra y 6 abstenciones, la Cámara hizo que el “hombre sin sombrero” desempaque sus maletas. Torre Tagle, capitaneada por el abyecto Ministro de Relaciones Exteriores, había planeado una visita a Bélgica. En Bruselas, la capital belga, funcionan las instituciones comunitarias de la Unión Europea. El “hombre sin sombrero” ya no podrá estrechar la mano del político belga Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, ni podrá fotografiarse con la política alemana Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.
Por supuesto, lo que más ha irritado al Gobierno nacional y los sectores “de izquierda” (para la siniestra abogada Rosa María Palacios, el Congreso está “dañando” la Presidencia de la República, como si a ella le hubiese importado defenderla en noviembre de 2020) es la frustrada visita al Vaticano. Ya no habrá audiencia privada en la Santa Sede entre el “hombre sin sombrero” y el izquierdista papa Francisco ni reunión con el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin. Mejor dicho, no habrá vuelo en el avión presidencial que, supuestamente, iba a ser vendido ni habrá sonrisas o saludos de la comitiva palaciega en el viejo continente.
Hace rato Torre Tagle está tratando de resaltar el supuesto perfil internacional del “hombre sin sombrero”. Por eso el saco, las camisas de vestir, los pantalones de vestir, los zapatos y las corbatas. El “hombre sin sombrero” quiere adoptar el estilo de vestir “Gustavo Petro”, en referencia al presidente colombiano, pero no le resulta. No sólo, porque tiene al Ministerio Público y el Poder Judicial respirándole en la nuca por sus grotescos casos de corrupción administrativa, que él culpa al Congreso, el empresariado y los grandes medios de comunicación. Si, constitucionalmente, el “hombre sin sombrero” personifica a la Nación, entonces el Perú es una nación conformada por vagos, palabreros y pillos. Así no es mi Perú.
Existe un refrán: a veces es mejor parecer estúpido, que abrir la boca y confirmarlo. ¡He ahí el problema del “hombre sin sombrero”!. Nació ignorante, no ha cambiado (¿cómo habrá obtenido su título de maestro?) y cuando quiere parecer “inteligente”, “brillante” o “sabio” hablando temas que no sabe, más ignorante luce haciendo el ridículo. No tiene remedio. De nada serviría hacerlo conocer gente culta o que recorra el mundo, como creen los ingenuos. El “hombre sin sombrero” tiene una cosmovisión localista (la escuelita, la alcaldía, el sindicato, etc.) y su comportamiento es pedestre. Jamás se refinará ni adoptará actitudes de estadista. Sin temor a equivocarme, este personaje no tiene comparación alguna con ninguno de sus antecesores, en democracia o dictadura, desde el ex comandante Luis Miguel Sánchez Cerro a inicios de la década de 1930.
Posiblemente,
después de esta denegación, al “hombre sin sombrero” no le queden ganas de
volver a pedir al Congreso autorización para salir del país.
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